Por su audacia, sus objetivos y su carácter antioccidental, los ataques que ensangrentaron el miércoles el corazón de la capital económica Bombay suponen un giro del terrorismo en India, según los expertos, alguno de los cuales ven la marca de Al Qaida.
Los asaltantes, unos 25, fuertemente armados, atacaron lugares emblemáticos como el mítico hotel Taj Mahal, símbolo de la metrópolis cosmopolita, un afamado restaurante, la principal estación de tren y un hospital para mujeres y niños.
Más de 125 personas murieron en esos ataques y varias decenas continuaban retenidas el viernes por la mañana, entre ellas británicos, estadounidenses e israelíes, que aparentemente eran uno de los objetivos principales de los asaltantes.
“Este ataque es una respuesta a las relaciones mantenidas por India con Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel”, asegura Amit Chanda, experto indio en cuestiones de seguridad, en referencia a la elección aparentemente deliberada de los asaltantes de “seleccionar” a los rehenes extranjeros. Israel es el segundo proveedor de armas de India, recuerda el experto.
Para Chanda, “por su audacia y su descaro, este ataque se recordará como el 11 de septiembre de India”.
“La amplitud y la preparación difieren de las de atentados precedentes, este ataque es un nuevo giro”, explica a la AFP el analista basado en Singapur Rohan Gunaratna, autor de un “best-seller” sobre Al Qaida.
Los ataques precedentes eran perpetrados con frecuencia con bombas colocadas en lugares públicos, como las que provocaron la serie de explosiones que mató a 186 personas en varios trenes en Bombay en 2006.
Estos ataques a civiles tienen por objetivo “provocar violencia entre las comunidades hindú y musulmana”, subraya Urmila Venugopalan, analista del Jane’s Country Risk, especializada en cuestiones de seguridad.
Pero los del miércoles, que ‘aparentemente tenían como objetivo matar o capturar hombres de negocios extranjeros, no habían ocurrido nunca antes y sugieren la existencia de una estrategia antioccidental global‘, añadió la especialista.
Según los testigos, los asaltantes buscaron preferentemente a estadounidenses y británicos. Una veintena de israelíes también fueron capturados y un centro cultural judío fue atacado, según la embajada de Israel en Nueva Delhi.
Los atentados fueron reivindicados en nombre de un grupo islamista hasta ahora desconocido, que se presentó como los Muyahidines del Decán, nombre de una meseta que cubre una gran parte del centro y del sur de India.
Según algunas fuentes, este grupo podría estar relacionado con un movimiento indio, los Muyahidines de India, que reivindicó cuatro atentados perpetrados entre noviembre de 2007 y septiembre de 2008.
Sin embargo, un alto responsable militar y el ministro de Relaciones Exteriores indio, Pranab Mukherjee, acusaron a elementos procedentes de Pakistán.
India acusa frecuentemente a su vecino y tradicional enemigo de cobijar a grupos rebeldes que golpean en India, aunque Islamabad siempre lo ha negado.
Según algunos analistas, la táctica utilizada el miércoles parece inspirada en Al Qaida o en grupos relacionados, como el Lashkar-e-Toiba, con base en Pakistán.
Este último, acusado de haber atentado en 2001 contra el Parlamento indio (provocando una grave crisis entre los dos países vecinos), combate a las autoridades indias en la región de Cachemira.
“Estos ataques tienen todas las características de un ataque de Al Qaida, especialmente al atacar en múltiples lugares”, apunta Robert Ayers, experto de Chatman House, un instituto británico especializado en relaciones internacionales.
“Era una operación extremadamente bien preparada en cuanto a logística y tempo. Fue ejecutada de una manera muy, muy profesional”, insiste.
“El único elemento que hace de él un ataque único es la toma de rehenes. Pero eso les da más publicidad, aumenta la atención de los medios internacionales e implica a otros Estados”, añade.
El ministro británico de Relaciones Exteriores, David Miliband, aseguró el jueves que los atentados tenían algunas “marcas” de Al Qaida, pero que era “muy prematuro empezar a hablar de vínculos” la organización de Osama bin Laden. “Algunos de los nombres de los grupos que han circulado hasta ahora no están relacionados con Al Qaida, aunque esto no puede considerarse como definitivo”. dijo.
Según el empresario Ratan Tata, propietario del hotel Taj Mahal, los asaltantes “parecían conocer muy bien su camino” en el lujoso edificio.
Fuente: AFP




