El 12 de noviembre de 2011 se había consumado la última derrota de Ricardo Caruso Lombardi como entrenador. Su Quilmes, que peleaba por los primeros lugares del campeonato de la B Nacional, caía 2 a 1 con Defensa y Justicia en Florencio Varela, pese a que el Cervecero se había puesto en ventaja.
Desde allí, completó 13 encuentros dirigiendo con el buzo de Quilmes sin registrar derrotas, hasta que asumió en San Lorenzo previo a la fecha 9 del Clausura, que lo vería empatando como visitante de Racing en el Cilindro de Avellaneda. A partir de ese momento, el Ciclón se quedaría con dos triunfos (ante Godoy Cruz y Arsenal como local) y tres empates (Banfield, All Boys y Olimpo).
Pero en la noche salteña de Copa Argentina, San Lorenzo —que presentó un combinado de suplentes ya que Caruso decidió preservar a los titulares por el crítico momento que vive su elenco en la Primera División— no pudo prolongar su racha. El 2 a 0 propinado por el Millonario cortó los 21 cotejos que llevaba en sus espaldas el mediático entrenador sin ser vencido.
Ahora, fijará su mirada en lo que verdaderamente le importa a él y al “mundo azulgrana”: los promedios en la máxima categoría. La próxima cita, clave: en Santa Fe y ante un Unión que tiene el mismo objetivo que los de Boedo, mantenerse en la elite del fútbol argentino. Tras los lamentables episodios entre semana protagonizados con Fabián García, Caruso Lombardi retornaba a Buenos Aires en auto para hacerse cargo del plantel completo.
Caruso: chau al invicto
#TEMAS:




