Argentinos por la Educación presentó la “Hoja de ruta para la alfabetización”, una guía integral destinada a fortalecer la planificación y la implementación de políticas de lectura en las provincias.

El representante de la organización, Federico del Carpio, explicó los principales puntos del documento reúne evidencia y experiencias provinciales para orientar el trabajo de las jurisdicciones y potenciar los avances en lectura y escritura.

Argentinos por la Educación presentó la “Hoja de ruta para la alfabetización”, una guía integral destinada a fortalecer la planificación y la implementación de políticas de lectura en las provincias.
En Primera Mañana, Federico Del Carpio, representante de la organización, explicó que la propuesta reúne evidencia nacional e internacional, entrevistas con especialistas de Brasil, Chile, Colombia y Portugal, y la experiencia acumulada en el trabajo conjunto con equipos técnicos de más de 15 jurisdicciones argentinas.

Todas ellas están ejecutando sus planes de alfabetización dentro del marco del Compromiso Federal por la Alfabetización, lanzado en mayo de 2024 por el Consejo Federal de Educación.
El contexto demuestra la urgencia del tema. Las pruebas nacionales Aprender Alfabetización 2024 revelaron que 3 de cada 10 estudiantes de 3° grado se encuentran rezagados en su desempeño lector y que solo el 45% alcanza el nivel esperado.
Frente a ese panorama, el documento organiza los componentes centrales de una política de alfabetización en seis dimensiones: cimientos; planificación estratégica; preparación del sistema; puesta en marcha; evaluación y difusión; e institucionalización y sostenibilidad.
Las seis dimensiones abarcan cada etapa del proceso.
La primera se enfoca en los fundamentos de una política educativa efectiva e incorpora experiencias de Chile, Brasil y Uruguay. La segunda aborda la planificación estratégica, que incluye la elaboración del plan jurisdiccional, la definición de metas, el financiamiento, la conformación de equipos y la comunicación interna en el sistema educativo.
La tercera dimensión reúne acciones necesarias para preparar el sistema antes de implementar el plan, como la organización de la formación continua y la adquisición de libros y materiales. La cuarta describe la puesta en marcha en las escuelas, que contempla evaluaciones diagnósticas, entrega de libros, apoyo a estudiantes con dificultades y acompañamiento pedagógico.

La quinta dimensión se centra en la evaluación y el uso de la información, con énfasis en la medición de aprendizajes, la elaboración de informes y la comunicación de resultados. La sexta apunta a la sostenibilidad en el tiempo: revisión estratégica, estabilidad de equipos técnicos, actualización curricular, ajustes en la formación docente inicial y marcos legales duraderos.
Además del análisis por dimensiones, la guía incorpora un listado de seguimiento para que cada jurisdicción ordene sus procesos: planificación presupuestaria, distribución de materiales, comunicación de resultados, formación docente, evaluaciones y actualizaciones del plan.
Del Carpio remarcó que “muchas provincias ya vienen implementando sus planes de alfabetización”, y señaló que la intención del documento es “realzar y poner en valor aquellas buenas prácticas” más que comparar desempeños.
Santa Fe aparece como uno de los ejemplos mencionados, donde “se reunió un equipo que se encarga de la implementación del plan” y conformaron un cuerpo de formadores para capacitar a docentes, destacando la decisión de transparentar los datos: “El propio ministro de Educación -José Goity- dijo: ‘Estos son los resultados, no son los mejores, no son los que queremos, pero son estos’”.

La guía también recupera experiencias de Mendoza —una de las pocas provincias con una ley de alfabetización—, jurisdicciones que lograron entregar libros en tiempo adecuado y sistemas que aplicaron estrategias de apoyo a estudiantes rezagados.
Argentinos por la Educación trabaja desde hace años en diagnósticos y campañas públicas. Del Carpio recordó que “hace más de 8 años que venimos publicando informes”, con un enfoque apartidario y articulando con todos los sectores para definir prioridades comunes.
Ante el debate por una nueva ley educativa, planteó que se necesitan ajustes, pero sin una ruptura completa: “No creo que haya que hacer una refundación del sistema, sino atar mejor algunos elementos y darle mayor autoridad educativa a los docentes, que hoy la necesitan mucho”.
La hoja de ruta aspira a servir como base técnica para ese camino: un recurso para que las provincias organicen procesos, sostengan políticas y reduzcan riesgos en la implementación, con el objetivo final de revertir los bajos niveles de alfabetización que hoy atraviesan las aulas argentinas.