"Libre Soñador" es un álbum de tango contemporáneo que se presentará en Buenos Aires el 2 de octubre. Antes, el 18 de este mes, se podrá escuchar en Youtube y Spotify. Pero dejar la definición ahí es omitir lo más importante, aquello que lo convierte en noticia, que es su origen. Las canciones que lo integran nacieron de experiencias vinculadas con la música en contextos de encierro.
El disco de tango que nació en un taller carcelario y está a punto de salir al mundo
Nació a partir de un espacio de tango dentro del penal de Devoto, donde los participantes escribieron relatos sobre sus vidas. Oscar Fernández llevó esas historias a la música y, junto a otros artistas, las convirtió en un álbum que se presentará en Buenos Aires el 2 de octubre.

Todo comenzó en el marco de un taller de tango dictado por el cantante Oscar Fernández en el penal de Devoto, acción que terminó siendo un proyecto artístico. Ocurrió que, al analizar tangos clásicos, los alumnos comenzaron a escribir relatos sobre sus vidas dentro y fuera de la cárcel.
Instado por su colega Noelia Moncada, Fernández decidió poner su voz al servicio de las letras inéditas que surgieron del taller. Ese proceso se cruzó con la historia personal del propio intérprete y lo conectó con la ausencia de su padre durante la infancia, justamente por la privación de la libertad.

Del encierro a viajar libre
En una entrevista concedida a El Litoral, Fernández recordó que en el taller empezaron a aparecer textos, recuerdos, historias y reflexiones que tenían una enorme fuerza. Y admitió que al principio no imaginó que aquello podía ser en un álbum.
"Con el tiempo, esos textos empezaron a quedarse conmigo y surgió la necesidad de hacer algo artístico con ellos", recordó. A partir de ahí comenzó un proceso largo. Hubo que trabajar las letras, encontrarles una estructura, componer la música, pensar los arreglos, reunir a los músicos y llevar todo al estudio.
"Lo que había comenzado como un taller terminó en un disco. Y para mí eso es justamente 'Libre soñador', la transformación de una palabra nacida en un lugar de encierro en una obra que puede viajar libremente", remarcó Oscar.
Devolverle a alguien su propia voz
-¿Qué te pasó cuando escuchaste por primera vez los relatos y las letras que habían escrito los alumnos a partir de sus propias experiencias?
-Lo primero que me pasó fue escuchar de verdad. Porque cuando alguien escribe desde su propia experiencia, detrás de cada palabra hay una vida, y eso no se puede leer de la misma manera que un texto cualquiera.
Había dolor, pérdidas, recuerdos, amores, arrepentimientos, sueños, vínculos y también mucha necesidad de ser escuchados. Me impresionó descubrir que, más allá del lugar donde estaban, aparecían sentimientos profundamente humanos con los que cualquiera podría identificarse.
Y ahí entendí que esas palabras tenían un valor que iba mucho más allá del taller. No quería que quedaran guardadas en un cuaderno o que fueran solamente un ejercicio de clase. Sentí que algunas de esas historias merecían convertirse en canciones.

Pero también entendí que había una responsabilidad enorme, no podía apropiarme de esas historias, tenía que acompañarlas y respetar su origen. Por eso el proceso fue largo y cuidadoso.
Cada letra tuvo que encontrar su forma dentro del tango sin perder la verdad de lo que había sido escrito. Para mí, ese fue uno de los primeros grandes aprendizajes de este proyecto, descubrir que a veces una canción puede ser también una manera de devolverle a alguien su propia voz.
Voces, miradas y años
-¿Qué encontraste en esas historias que te llevó a poner tu voz para convertirlas en canciones?
-Encontré algo que para mí está en el corazón mismo del tango: la posibilidad de contar la vida sin esconder sus heridas. Encontré personas hablando de lo que habían vivido, de lo que habían perdido, de lo que todavía soñaban y de aquello que quizás nunca habían podido decir de otra manera.
Y sentí que mi lugar podía ser el de un cantor: poner mi voz al servicio de esas historias para que pudieran salir de aquel contexto y encontrarse con otras personas. Pero no quería hacer un disco “sobre presos”. Quería hacer un disco de tango, con toda la profundidad, la musicalidad y la identidad que el género merece.

Por eso trabajamos muchísimo: las letras, las melodías, los arreglos, la interpretación y cada detalle de la grabación. Lucas Querini hizo un trabajo enorme desde la dirección musical y los arreglos, y pudimos reunir músicos extraordinarios como Lautaro Greco, Matías Grande y Manuel “Popo” Gómez.
También fue muy importante el trabajo de Noelia Moncada desde la dirección artística. Mi voz está ahí, pero el disco es el resultado de muchas voces, muchas miradas y muchos años de trabajo. Yo no quise cantar por ellos; quise cantar para que esas historias pudieran ser escuchadas.
Un recuerdo y una ausencia
-En el disco aparece “Aquel retazo de amor”, una canción vinculada con la historia de tu padre. ¿Qué significó para vos transformar esa experiencia personal en un tango?
-Es probablemente la canción más íntima del disco, porque ahí la historia ya no pertenece a otra persona, pertenece a mi propia vida y a la historia de mi papá.
Es una canción que nace de un recuerdo, de una ausencia y de todo aquello que a veces queda pendiente dentro de una familia. Transformarlo en tango fue una manera de acercarme a esa historia desde otro lugar.
La letra la trabajamos Noelia y yo, y la música es de Noelia. Fue muy movilizante porque, mientras “Libre soñador” nació de las historias que otros me confiaron, esta canción nació de algo que yo necesitaba decir. Y quizás por eso terminó teniendo un lugar tan especial dentro del disco.
Creo que ahí también entendí algo importante: el encierro no siempre es solamente un lugar físico. Hay recuerdos, dolores y ausencias que también pueden encerrarnos durante muchos años.
Hacer esta canción fue, de alguna manera, abrir esa puerta. Y poder cantársela a mi papá, aunque sea a través de la música y del tiempo, es una de las cosas más profundas que me dejó este proyecto.
Mirar de otra manera
-¿Qué te gustaría que le pase a alguien que escucha “Libre soñador” y se encuentra con estas historias?
-Me gustaría, ante todo, que escuche las canciones como canciones. Que pueda emocionarse con una melodía, con una letra, con un arreglo, con una voz. Y después, si quiere saber de dónde vienen esas palabras, que descubra las historias que hay detrás.

No pretendo que el disco dé respuestas ni que le diga a nadie qué tiene que pensar. Me gustaría que abra preguntas y que genere algo en quien lo escucha. Que alguien pueda sentirse identificado con una frase, recordar a una persona, pensar en una historia propia o simplemente quedarse en silencio después de una canción.
También me gustaría que el disco ayude a mirar de otra manera a quienes muchas veces son reducidos solamente a una condición o a un pasado. Porque detrás de una historia siempre hay una persona, y detrás de una persona puede haber una canción.
Durante años trabajamos para transformar palabras nacidas en un lugar de encierro en música. Ahora esas canciones salen de allí y empiezan su propio camino. Y quizás la verdadera libertad de este disco esté en eso, que esas historias puedan llegar a lugares que nosotros nunca imaginamos.








