Compositor, director, productor y guitarrista. Desde esa multiplicidad de facetas, Guillo Espel lidera desde hace casi un cuarto de siglo su cuarteto de música de raíz argentina con composiciones propias y de referentes. Presentó obras en más de 40 países y fue distinguido en varias oportunidades.
"Papel Máquina": un disco donde cada canción responde al misterio de la anterior
El compositor, guitarrista y director incluyó en su disco diez composiciones propias nacidas de una intensa etapa creativa. Con zambas, cuecas y una amplia diversidad de timbres, pensó un recorrido en el que cada pieza habla con la siguiente y propone dejarse llevar por el asombro y lo imprevisto.

Ahora, Espel está lanzado a esa aventura que supone promover un nuevo álbum. En este caso, se llama "Papel Máquina", e incluye diez composiciones propias donde, según adelantó, "articula la estructura de la canción clásica con una marcada diversidad tímbrica".
"Hay una particularidad con este álbum: salvo 'Estrella de Anís' escribí todas las composiciones en tres meses de 2024. Entiendo que esto no es relevante para quien lo escucha, pero yo no escribía con ese promedio desde mi adolescencia", le contó a El Litoral en una entrevista.
"No sé porqué ocurrió así, meses anteriores había trabajado mucho en obras sinfónicas que estrené ese año, y sentía que debía descansar un poco. Sin embargo, todo sucedió imprevistamente. La verdad, el asombro, la inquietud es lo que me motiva a escribir, a producir nuevas cosas", agregó.
En esa líneas, describió "Papel Máquina" como un gran arrojo, un impacto muy grande, despojado de preconceptos. "Me encantaría invitar a quien lo escuche, que lo haga en forma completa. Las obras se encadenan a sí mismas, siendo muy diferentes, pero con un discurso que promueve misterios que se contestan el uno al otro", afirmó.
Rupturas sonoras
-El disco reúne instrumentos y sonoridades muy diferentes. ¿Cómo fue el proceso de elegir esos sonidos para cada composición?
-Las texturas, los diferentes timbres es de mi búsqueda permanente. Una canción no es solo una estructura basada en melodías, acordes, esquemas rítmicos. El sonido en sí mismo es disparador del concepto, del discurso.

Además quise aprovechar las condiciones de un álbum grabado en estudio y decidí trabajar con distintos formatos. La forma dinámica y rotable de mi cuarteto, voces, cuerdas, vientos, un set de percusión variado, que con mi coequiper Oscar Albrieu venimos trabajando hace algún tiempo.
Por otro lado, en términos generales, yo elijo el instrumental en base a la sonoridad que estoy buscando, que la obra indica. Sería traicionarme no contar con estas variantes. Resulta finalmente un álbum que, en mi opinión, se torna muy atractivo desde este recurso.
Vuelvo al asombro, a lo imprevisto, a aquellos entusiasmos que me persiguieron siempre. Cada tema es una ruptura sonora con el siguiente y eso me seduce.

La búsqueda de un nuevo sueño
-En el álbum aparecen formas de la música argentina, como la zamba y la cueca, pero también hay exploración. ¿Cómo pensás hoy tu relación con la música de raíz argentina?
-Yo parto de materiales sonoros. La estética o la forma es un resultado. Nunca es el punto de partida. Eso me da la posibilidad de encontrar procesos dinámicos en la composición que nunca se me hubieran ocurrido con un plan prefijado.
No me interesa formar parte de un colectivo, con procedimientos que son los mismos para todos. Sucede que a lo largo de mi carrera, la música de raíz folklórica me dió muchos materiales para explorar. Me sentí a gusto con sus ritmos, sus giros.
Pero no pretendo ser "folklórico" aún cuando esté tocando una zamba, cueca o chacarera respetando la forma. Tampoco pretendo sonar "argentino". No tengo que convencer a nadie de quien soy.

El folklore además, es la búsqueda inalterable de un nuevo sueño, una nueva melodía, hecho anónimamente por cada uno de nosotros, en la cocina de la casa con una guitarra, por ejemplo.
Lejos está de ser un racimo de personas que desde el apoyo de sindicatos, y armados políticos digitan (o lo intentan) el universo por donde estas músicas transitan. De allí, que prácticamente no tengo ninguna identificación con esos entramados.
Por eso, encontrarse con los materiales y jugar con su naturaleza, al modo que lo hacíamos desde niños, sigue siendo el atractivo más grande. Luego, si de allí surge una zamba por ejemplo, ¿qué mejor que eso?

Sensaciones imprevistas
-¿Qué te gustaría que le pase a alguien que escucha "Papel Máquina" por primera vez, sin conocer nada de tu obra ni de cómo fue creado el disco?
-La música es una comunión con el otro, es un principio social, emocional. Me interesa que le pasen cosas. Que mi música le fascine o lo incomode, que lo envuelva o lo invite o lo lleve a un desconcierto. Lo peor que puede pasar es que no pase nada.
A nadie le tiene que gustar lo que hago. Ya es mucho pedir con que me guste a mí. Si somos muchos enhorabuena, pero sino, me gustaría pasar por las personas con alguna sensación imprevista.
Me gusta que la gente me sorprenda, que la vida me sorprenda. Ese es el motivo por el que cada día intento recorrer los espacios que me tocan. "Papel máquina" es la reunión más organizada de mis emociones en los últimos años. Si puedo transmitirlas será un placer brutal.








