"No es un cuarteto de saxofones haciendo tango, sino un cuarteto de tango con saxofones", señala Martín Pantyrer. Él fue uno de los que concibió, en los 90, el Cuarteto D' Coté que ahora celebra sus treinta años de vida.
Cuatro saxofones y el reto de sonar igual que una orquesta de tango
Sin el uso de bandoneones, violines ni contrabajos, D’Coté encontró una manera de recrear el mundo sonoro del tango con cuatro voces instrumentales. Martín Pantyrer explicó a El Litoral el trabajo de arreglos, escucha e interpretación que sostiene al cuarteto desde hace tres décadas.

El ensamble integrado por Pantyrer y los saxofonistas Cecilia Dottore, Nicolás Porley y Gustavo Hunt se caracteriza justamente por llevar la sonoridad de los vientos al lenguaje clásico y contemporáneo del tango.
"Esto viene de una especie de una intriga musical, que era tocar de un modo más camarístico y empezaron a aparecer los arreglos de Gustavo Hunt de tango. Y empezó a tener un perfil más artístico y cada vez más profundo", apuntó Pantyner.

Con tres discos editados y varias giras europeas, la agrupación logró posicionarse como referente en la interpretación de tango para instrumentos de viento.
Encontrar una sonoridad propia
El Litoral tuvo la oportunidad de entrevistar a Pantyner y preguntarle ¿qué significa llegar a los 30 años con D’Coté?. Él respondió que es "como un regalo" y "una alegría que no tiene mucha explicación".
"Uno hace una retrospectiva y piensa en aquellos primeros mates, aquellos primeros ensayos, sin rumbo casi, o con un rumbo de juntarse con amigos a estudiar o generar un proyecto que todavía no tenía identidad", dijo. Hasta que se halló una voz propia, "que es lo que celebramos".
-¿Pensaron alguna vez, cuando empezaron, que el proyecto podía durar tanto?
-Yo creo que no, que uno no piensa cuando arma un proyecto en el tiempo que va a durar. Creo que está relacionado con esto que te decía, que es encontrar un objetivo.
Y en D´Coté fue muy notorio eso porque cuando comenzó el grupo y apareció, gracias a Gustavo Hunt, el primer arreglo de tango, nos miramos y dijimos: “Es por acá!”. Eso nos emocionó, nos interpeló, nos identificó.
Creo que en ese momento nunca pensamos en perdurar en el tiempo, sino que fuimos apostando encuentro tras encuentro a tener esta “sonoridad D´Coté” y así llegamos acá. Y esperemos seguir más allá también.

"Todo es tango"
-¿Qué tiene el tango que hizo que cuatro saxofones pudieran encontrar ahí un lenguaje propio durante tantos años?
-No sé si es el tango lo que tiene algo. El tango es nuestro, yo soy un defensor del tango, mis viejos eran muy fanáticos de Pugliese, se escuchaba mucho en mi casa y soy uno de los que te dice que en el tango encontrás lo que hablás, lo que habla tu vecino, el de la carnicería, el que te ayuda a arreglar la casa, tus hijos. Todo eso es tango.
Me parece que el tango está muy en nuestro ADN y es una música popular fascinante, que te atrapa. Y nos encontró con mucho trabajo, porque en el momento que empezamos nosotros, no había libros de tango como hay ahora.
El saxofón y el tango era una cosa muy virgen (no digo que nadie haya transitado en eso) pero donde nosotros pusimos el ojo fue en la parte más tradicional del tango, que es un poco la característica de D´Coté.
Y en ese momento había que sentarse a escuchar a todos los contrabajistas de la historia del tango y armar un camino propio. Pero el tango es nuestro, y eso es un montonazo. Y cuando encontrás la música en eso también es fascinante.
"Una pequeña orquestita"
-Hablan de estudiar y transcribir partes de contrabajos, bandoneones y violines para llevarlas al saxo. ¿Qué fue lo más difícil de ese proceso de aprender a “hablar” tango con estos instrumentos?
-Lo difícil es encontrar esto que te digo, ese camino entre lo que uno habla y lo que puede sonar. Más académicamente, lo que te diría es que D´Coté es un cuarteto, son cuatro voces, monofónicas. Generalmente cuando nos escuchan dicen “parece una pequeña orquestita”.
Pero en una 'pequeña orquestita” tenés igual un piano, bandoneones, contrabajo, violines, cellos. Y tenés instrumentos tanto melódicos como armónicos. Acá, somos cuatro voces, es como ser cuatro cantantes. Y ahí está la habilidad de Gustavo Hunt, que es quien hace los arreglos.

Y después está la parte nuestra, interpretativa y las horas-silla de encontrar las articulaciones, la identificación que hay con el bandoneón. Me parece que lo más difícil fue lograr que esas cuatro vocecitas, suenen a una orquesta.
La pasión intacta
-El grupo tuvo distintas etapas y también cambios de integrantes. ¿Qué cosas cambiaron en D' Coté con el paso del tiempo y qué cosas siguen exactamente igual que al principio?
-Lo que cambió fue la maduración del lenguaje. Empezamos de un autodidactismo prácticamente del instrumento y del género; no teníamos mucho de donde agarrarnos. Entonces eran horas de transcribir, de escuchar mucha música. Lo que continúa es esa pasión por seguir indagando en el género.








