En 1946 se estrenó "Gilda", la película que le dio los últimos retoques al mito de su protagonista. Ya no había vuelta atrás: Rita Hayworth pasaba a ser una de las actrices más emblemáticas de toda la historia de Hollywood. Con apenas 27 años, ya se había ganado la inmortalidad.
La visita de Rita Hayworth a la Argentina: nervios, demoras, un almuerzo con Mirtha Legrand y un elogio a Manuel Puig
En octubre de 1976, hace 50 años, la protagonista de "Gilda" habló con periodistas argentinos en su paso por Buenos Aires. Este diario contó cómo fue aquel encuentro y reprodujo sus respuestas sobre Hollywood, sus hijas, Glenn Ford y el libro "La traición de Rita Hayworth".

"Gilda", recordada entre otras cosas por la brutal cachetada de Johnny Farrell (Glenn Ford) a su pareja (escena repudiable, que en su tiempo pasó), transcurría en una exótica y turbulenta Buenos Aires construida en los estudios, según el imaginario que tenía Hollywood de la capital argentina.
El curioso cruce entre ficción y realidad se produjo 30 años después, cuando Hayworth, ya con 58 años, visitó la verdadera ciudad porteña. Fue en octubre de 1976 y todos los medios de la época se hicieron eco de tal acontecimiento, desde el mismo arribo al Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Almuerzo, cóctel y prensa
La visita de la estrella de cine surgió, según comentó Juan Carlos Pérez-Duthie por invitación de la Editorial Abril y Canal 13. La agenda incluyó una participación en el programa "Almorzando con Mirtha Legrand" y un cóctel con el embajador de Estados Unidos en el país.

La actriz no estaba en su mejor momento, ya empezaba a sufrir los efectos del Alzheimer. Enfermedad que acabaría con su vida menos de 11 años más tarde, el 14 de mayo de 1987. Según señaló Infobae la propia Mirtha, en los 80, recordaría que la actriz "ni se enteró que había estado en mi programa. Ni en Buenos Aires. Ni en Argentina. Nunca supo. Estaba destruida".
El Litoral no se sustrajo de las resonancias del acontecimiento. El 6 de octubre publicó una noticia bajo el título "Una charla con Rita Hayworth", donde reprodujo los dichos de la actriz ante periodistas en un estudio de Canal 13, "vestida sencillamente con un conjunto marrón y botas al tono, sin maquillarse, ya que mostraba apenas los labios coloreados".

Un elogio a Puig
Las condiciones no fueron ideales. Según la crónica, Hayworth arrancó el contacto con la prensa con dos horas de retraso, estaba nerviosa y reaccionó con "permanentes vacilaciones a las preguntas". Aclaró que entendía el castellano, pero que no lo hablaba correctamente porque "la escuela pública a la que concurrí cuando niña sólo enseñaba inglés".
Según el diario, la actriz anticipó que se aprestaba a filmar bajo la dirección de John Huston (algo que finalmente no se concretó). Y, dato de color, elogió el libro del escritor argentino Manuel Puig titulado "La traición de Rita Hayworth" por su “carga de humor” y "porque me incluyeron a mí".

Narró que vivía sola en su casa de Beverly Hills y que "sus dos amores eran Rebeca y Mary", sus hijas. Le preguntaron qué había sentido al convertirse en la estrella más taquillera de todos los tiempos y respondió "Nada". Aclaró que no había reunido mucho dinero, aunque permitió que la productora que la tenía contratada obtuviera ganancias fabulosas.
Al pedírsele que revelase el secreto de su "sex appeal", con una sonrisa enigmática respondió: "Eso me lo reservo". De sus películas, Rita declaró preferencia por "Mesas separadas" y manifestó que conservaba un excelente recuerdo de sus filmaciones con Fred Astaire, Gene Kelly y Gary Cooper, aunque su mejor pareja fue Glenn Ford.

La mujer más triste
Hasta ahí lo publicado por el diario santafesino. Pero otra de las fuentes consultadas señala que su colega argentina Graciela Borges, que tuvo la oportunidad de conocerla en aquella oportunidad dijo años después que nunca había conocido a una mujer más triste. Dato demoledor.
Lo cierto es que Hayworth no volvería a filmar ninguna película hasta su muerte. La protagonista de clásicos como "La dama de Shanghái", "Las modelos", "Bailando nace el amor" y "Salomé", continuaría en declive hasta su deceso. La historia real es mucho más triste que los finales felices de la ficción.








