"Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia".
Gandhi en las páginas de El Litoral: la Marcha de la Sal, sus detenciones y el asesinato que estremeció al mundo
El diario santafesino siguió durante años la trayectoria del líder de la independencia india. Las crónicas de 1930, 1933, 1942 y 1948 permiten reconstruir cómo se informaban sus acciones y el impacto internacional que tuvo su muerte.

El siglo XX fue uno de los más convulsos y complejos de la historia. Así y todo, si hubiera que elaborar una lista de los personajes más influyentes de esa centuria que, al decir de Discépolo fue un "despliegue de maldad insolente", Mohandas Karamchand Gandhi debería estar entre los diez primeros.
Muchos factores explican esa altísima ubicación en el ranking de una época que fue pródiga en figuras de alto perfil (para el bien y para el mal). Principalmente, haber usado la resistencia pacífica como una herramienta política capaz de desafiar al prepotente poder colonial británico.
Pero también fue crucial su papel en la lucha por la independencia de la India y su demostración, de facto, que la desobediencia civil podía ser un movimiento de masas. Su influencia llegó a dirigentes y movimientos que, mucho después recurrieron a sus métodos.

Ghandi, que quedó para la posteridad como Mahatma (título honorífico que recibió de Rabindranath Tagore) nació hace exactamente 157 años, el 2 de octubre de 1869. Y su vida estuvo plagada de acciones pequeñas que, paradójicamente, tuvieron el poder de un terremoto de escala global.
La marcha de la sal
Diario El Litoral, creado en 1918, reflejó a menudo las iniciativas de Ghandi. Por ejemplo, entre marzo y abril de 1930 dio cuenta de las distintas alternativas que tuvo su protesta no violenta, conocida como marcha de la sal, que arrancó con un grupo muy chico y fue sumando a millares de ciudadanos.
Tras recorrer unos 390 kilómetros durante casi un mes, el grupo llegó a Dandhi, donde recogió sal del mar, desafiando simbólicamente el monopolio británico sobre su producción y comercialización. El gesto desencadenó una campaña de desobediencia civil que se extendió por todo el país y adquirió repercusión internacional.
"En la edición del 7 de abril de ese año, El Litoral escribió: "Anuncian de Dandhi que en medio de aplausos Gandhi, después de rezar, entró en el mar a las seis horas seguido de sus partidarios, declarando que instituía un ejemplo que todos pueden imitar al comenzar la ceremonia de desobediencia civil contra los impuestos".

"Los voluntarios del comité del congreso nacionalista comenzarán la infracción a las gabelas realizando la ceremonia de hervir agua del mar, produciéndose desórdenes. La policía hizo fuego contra los tumultos, matando a uno e hiriendo a siete. Gandhi ha declarado que todas las noches pronunciará arengas hasta que se le arreste".
Los arrestos del pacifista
En 1933, El Litoral dedicó la portada al arresto del líder pacifista, que fue en agosto. "Ghandi que, con algunos miembros del ashram, fueron arrestados ayer, se encuentran en la cárcel savaumathi de Amedabhad y serán traídos a la cárcel de Poona y luego puestos en libertad, con orden de no abandonar el distrito y abandonar cualquier actividad relacionada con el movimiento de desobediencia civil".
Mucho más grave fue el de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial. Tras la toma de Rangún por los japoneses, Gandhi pidió la completa independencia de la India. Al día siguiente, el 9 de agosto de 1942, fue arrestado junto a otros miembros del Partido del Congreso, lo que produjo una sublevación en masa y revueltas violentas en todo el territorio indio. Recién fue liberado varios meses después.
Una muerte que conmovió a millones
Pero fue en el momento de la trágica muerte del líder hindú cuando el diario santafesino realizó la cobertura más detallada. Fue el 30 de enero de 1948 y dejó en shock al mundo entero, que lo había valorado ya entre las personas más necesarias del planeta gracias a su innovadora forma de rebelión.

"El Mahatma Gandhi, padre de la independencia de la India, fué asesinado hoy a los 78 años cuando habían transcurrido menos de dos semanas después de su dramático ayuno a muerte que aparentemente había logrado resolver algunas de las muy enconadas diferencias que enemistaron a los nuevos dominios de la India y el Pakistán", informó El Litoral.
"El hombre, a quien consideraban un santo cientos de millones de pobladores de ambos países, fue herido de muerte en momentos en que se disponía a rezar en los alrededores de la mansión de su amigo, el millonario Birla, donde residía con su típico ascetismo en medio del esplendor palaciego que el último pusiera a su disposición", agregó.
En otro espacio de la portada del día 30, lo definió como "una de las personalidades más coloridas y magnéticas y uno de los jefes de masas humanas más influyentes de la India" y remarcó que "desde febrero de 1919 dedicó sus esfuerzos y su vida entera a guiar al pueblo en una revolución sin violencias contra el imperio británico".

"Era desde entonces su meta principal redimir a todos los habitantes de la India, sin distinción de religión o de razas, de Gran Bretaña. Las actividades anti británicas le valieron ser condenado a prisión y encarcelado 17 veces entre 1908 y 1945. Todas sus condenas fueron en total 11 años".
Su asesinato, perpetrado por un extremista hindú, puso fin a una vida consagrada a la búsqueda de una convivencia pacífica entre comunidades enfrentadas. Sin embargo, no terminó con el legado de un hombre que había hecho de la no violencia una forma de acción política.
La trayectoria de Ghandi dejó, sin embargo, una paradoja de esas que la historia no logra resolver jamás. En este caso, la de un hombre que hizo de la paz su principal instrumento de lucha, pero murió víctima de la violencia.








