Formado en Córdoba, en Buenos Aires y en Boston, Eduardo Elia llegó a ser elegido, en 2022, "pianista del año" según la decimocuarta encuesta a periodistas argentinos que hizo el sitio especializado en jazz "El Intruso".

Presenta "Desvíos", su primer álbum íntegramente improvisado, grabado en el Teatro del Libertador en Córdoba. En una entrevista, describió el recorrido musical para construir las piezas que lo integran. Riesgo, método y búsqueda.

Formado en Córdoba, en Buenos Aires y en Boston, Eduardo Elia llegó a ser elegido, en 2022, "pianista del año" según la decimocuarta encuesta a periodistas argentinos que hizo el sitio especializado en jazz "El Intruso".
Además de tocar en salas y festivales de Argentina y Latinoamérica, desde 2002 se desempeña como docente en la Licenciatura en Composición Musical con Orientación en Música Popular de la Universidad Nacional de Villa María.
En "Desvíos", su primer álbum de música totalmente improvisada, Elia se anima a meterse en caminos que no eran los previstos. Esos giros, que dan título al disco, dan forma a doce piezas para piano solo creadas de manera espontánea.

En una entrevista con este medio, habló sobre las diferentes instancias que dieron vida a la grabación de las flamantes piezas musicales. Pero también se refirió a su inclinación por el jazz y a su labor como profesor.
-Este es tu primer disco hecho íntegramente a partir de improvisaciones. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión y qué te atrajo de trabajar sin un plan previo?
-La improvisación es un aspecto característico en este género, y particularmente en mi propuesta, siempre tuvo un rol muy importante.
Desde mis primeros discos fui estudiando las diferentes maneras de improvisar a través de la historia del jazz, hasta que llegué a una etapa en donde la idea es encontrar un equilibrio entre la composición y la improvisación.

Si bien creo que esa es la forma de componer que más me identifica, encontré en la práctica de la improvisación libre una manera más de expresar mi universo musical.
-El concepto de "Desvíos" habla de caminos que no estaban previstos. ¿Sentís que ese concepto refleja también momentos importantes de tu propia carrera musical?
-En mi carrera la búsqueda fue siempre encontrar maneras de decir lo que quiero, sin repetirme y sin caer en fórmulas rígidas. Eso es muy difícil.
Cada disco o proyecto es un desafío en ese sentido. Y una de las formas de afrontar ese desafío es saber tomar los imprevistos como caminos que te llevan a lugares adonde no habías llegado antes.

-El álbum se grabó en el Teatro del Libertador San Martín. ¿Qué influyó ese espacio en el clima y el resultado final del disco?
-El teatro es un lugar increíble, emblemático para nuestra provincia. Además de sus características técnicas, la acústica y el piano, el silencio y la atmósfera que se siente en el escenario fueron tremendamente inspiradores a la hora de grabar.
Improvisar y registrar ese momento, en ese espacio, fue un privilegio que agradezco enormemente.
-Desde la crítica se dijo que "Desvíos" se mueve dentro del jazz pero sin quedar encerrado en una definición. ¿Cómo te llevás hoy con la idea de "género" en tu música?

-Siempre hay discusiones con respecto a qué músicas merecen entrar en lo que se denomina jazz. A mí no me preocupa demasiado, no puedo estar pensando en eso cuando compongo.
Cuando me preguntan digo que soy músico de jazz y música improvisada. A veces digo que "jazz" es la música que hacen los músicos de jazz, en el sentido de que creo que hay algunas características propias en la manera de estudiar y en la música que escuchamos los músicos de jazz.
Pero que cada uno llame a su música como quiera, no me molesta en lo más mínimo.
-Además de grabar y tocar, sos docente e investigador desde hace muchos años. ¿Qué lugar ocupa la improvisación, tal como aparece en este disco, en tu manera de enseñar música?
-Como investigador trato de aprovechar las herramientas que me da la academia para hacer aportes sobre improvisación en ese ámbito, ya que no hay tanto trabajo como me gustaría, dedicado a estos temas.
El año pasado, por ejemplo, me publicaron un artículo en la Universidad Católica de Chile, que trata de cómo fue el proceso de grabación de mi disco de improvisaciones sobre música de Schoenberg.
En cuanto a la educación, fui descubriendo que se puede utilizar la improvisación como método, y se asemeja mucho a lo que pasa en la música.
Si estás bien preparado, condición indispensable para improvisar, podés acompañar lo que va pasando en la clase de manera que el aula sea un lugar donde se vivan experiencias reales, auténticas, y muchas veces, irrepetibles.