"Sospecho de todo el mundo hasta el último minuto".

Prolífica, discreta y obsesiva por los detalles, la autora inglesa creó a algunos de los detectives más célebres del siglo XX. Fue más traducida que Shakespeare y creó un universo donde el caos siempre encuentra una explicación.

"Sospecho de todo el mundo hasta el último minuto".
El 12 de enero de 1976, hace justo 50 años, falleció la escritora inglesa que logró lo imposible: que sus obras se lean más que las del propio William Shakespeare. Se trata, obviamente, de Agatha Christie, la creadora de misterios apasionantes.
El día después de su partida, El Litoral realizó una publicación donde la describió como "la modesta lady inglesa, enemiga de la publicidad, que se convirtió en la decana de los autores de temas conmovedores en idioma inglés".

Entre sus logros, figura la creación de dos de los detectives de ficción de mayor popularidad, Hércules Poirot y Miss Marple. Solamente superados por Sherlock Holmes, el más carismático de los investigadores privados literarios.
"Falleció tranquilamente ayer mientras dormía en su casa de Oxfordshire. No se encontraba bien desde que, hace un año, se cayó fracturándose una cadera, y no se levantaba ya del lecho", afirmó El Litoral en aquel lejano enero.

Agatha Christie escribió cerca de 90 novelas y 20 obras de teatro. Para el momento de su muerte, su obra teatral "La ratonera" se seguía representando tras 24 años.
Además, un par de años antes se había estrenado la versión cinematográfica de su novela "Asesinato en el Expreso de Oriente”, la pelicula de más éxito producida en Gran Bretaña hasta ese momento.

Aquella película había reunido a un elenco increíble: Albert Finney, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery, Anthony Perkins, Vanessa Redgrave y Richard Widmark entre otros.
Por si eso fuera poco, sus libros se tradujeron hasta 1976 a 103 idiomas, 14 más que en el caso de las mencionadas obras de Shakespeare.
Cincuenta años después de su muerte, Agatha Christie sigue siendo una presencia viva en la cultura popular porque supo convertir el enigma en una forma de consuelo. Sus historias proponen un crimen pero siempre hay una resolución que implica un orden moral restaurado, una certeza en medio del caos.

Por otra parte, Christie entendió bien la psicología humana. En sus novelas, el horror no viene de lo extraordinario, sino de lo familiar. Allí reside gran parte de su vigencia. Personajes como Poirot o Miss Marple hoy son arquetipos.
Pero también hay algo más trivial: sus libros ofrecen el placer del relato bien construido y la confianza en que la razón puede iluminar el misterio, por complejo que este sea.
La contracara de los trabajos de Christie es el policial negro abordado por Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Allí no hay orden posible que restaurar. Es que el crimen no puede corregirse, es la consecuencia lógica de un mundo roto.

Esto lleva a una pregunta apasionante: ¿qué pasaría si Agatha Christie escribiera hoy?. El misterio no desaparecería, pero cambiaría de forma. Los teléfonos celulares, las redes sociales y las cámaras obligarían a esconder el crimen de otro modo.
Sin embargo, la "dama del crimen" podría escribir en el presente porque su talento fue observar a las personas. La gestualidad, las mentiras, los silencios siguen siendo los mismos, aunque cambie el contexto.

Esa vigencia se puede verificar en la plataforma Netflix, donde el 15 de enero se estrenará una miniserie de tres episodios titulada "Agatha Christie: Las Siete Esferas" y basada en una de sus novelas.
Ambientada en Inglaterra, en los años 20 del siglo pasado, describe una fiesta en una casa de campo donde una broma parece haber salido mal. La resolución del misterio recae en Lady Eileen "Bundle" Brent, otro de los personajes de Christie, quien tiene que poner a la luz una conspiración de la alta sociedad inglesa.