La visita de Félix Luna a El Litoral: una entrevista en la antesala del abismo
A finales de 1974, el historiador visitó la redacción de El Litoral y analizó la política, la historia y el país que venía. La entrevista, leída hoy, se convierte en un documento esencial para entender la Argentina previa a la crisis institucional.
Luna fue el intelectual que hizo de la historia algo accesible para todos los públicos.
Foto: Archivo
En marzo de 1974, cuando la Argentina ensayaba una frágil estabilidad bajo el mando de un veterano Juan Domingo Perón, atravesada por la violencia política y la complejidad económica, la redacción de Diario El Litoral recibió a una de las voces más lúcidas para pensar el país: el historiador Félix Luna.
La entrevista, publicada el 31 de marzo, adquiere hoy otra profundidad, porque muestra a un historiador de gran calibre interpretando el presente en tiempo real. Y lo hacía, además, en la antesala de una crisis que conduciría a una de las etapas más oscuras de la historia argentina, con el golpe de 1976 apenas dos años más tarde.
Acompañado por Planeta
La llegada de Luna a la redacción fue en el marco de una visita organizada por la Editorial Planeta, representada por Vicente G. Valenzuela, junto a Alicia D. de González y los entrerrianos Santos Benveniste y Adolfo Argentino Golz. El historiador estaba de paso hacia Paraná, donde iba a disertar.
Archivo de la familia Luna
El vínculo entre Luna y la editorial se apoyaba en el éxito de su libro Argentina de Perón a Lanusse, que en apenas un año había alcanzado siete ediciones y 68.000 ejemplares vendidos, una cifra muy significativa para la época.
El propio Luna explicaba que el libro había sido escrito cuando pocos creían en la posibilidad de elecciones en el país, y que en realidad reunía y sintetizaba trabajos anteriores para ofrecer un panorama de la realidad nacional, pensado especialmente para el público español.
En aquella charla, el historiador también se refirió a las críticas que había recibido, algunas de ellas acusándolo de oportunista. Luna rechazó esa idea y sostuvo que su trabajo era resultado de investigaciones previas y no de una especulación política coyuntural.
Archivo
El revisionismo histórico y las nuevas generaciones
Uno de los temas centrales de la conversación fue el revisionismo histórico argentino. En ese sentido, Luna sostuvo que el principal aporte del revisionismo había sido la reorganización documental y la apertura interpretativa de la historia nacional.
Según explicó, el revisionismo permitió superar "la vieja historia de la Academia, estereotipada y llena de mitos", aunque también advirtió que el propio revisionismo había construido nuevos mitos.
Sin embargo, se mostró optimista respecto de las nuevas generaciones de historiadores que, según su mirada, podían avanzar hacia una síntesis histórica más equilibrada y menos ideologizada. Vista desde hoy, esa reflexión resulta interesante, porque anticipa discusiones historiográficas que continuarían durante décadas en la Argentina.
Archivo de la familia Luna
Un problema histórico
Otro de los ejes de la charla fue la histórica tensión entre Buenos Aires y las provincias, un tema que en Santa Fe (y, en rigor, en todo el litoral) siempre tuvo una resonancia especial.
Luna explicó que la centralidad de Buenos Aires tenía razones geográficas e históricas, vinculadas al puerto y al modelo económico nacional. Sin embargo, también reconoció que en el plano político había muchas cuestiones que debían revisarse en la relación entre la capital y el interior del país.
La observación del historiador mostraba una mirada estructural del país, muy lejos de interpretaciones simplistas, y ponía en evidencia que muchos de los problemas federales argentinos eran de larga duración.
Colección AR Museo del Teatro Municipal 1° de Mayo
Política, juventud y un futuro incierto
Hacia el final de la entrevista, Félix Luna fue consultado sobre el momento político que vivía el país. Su respuesta, leída hoy, resulta premonitoria.
Señaló que veía un camino "preñado de dificultades", aunque destacó algunos aspectos positivos: el papel de la juventud, el diálogo entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín, la política de exportaciones y la apertura internacional.
En marzo de 1974, Argentina vivía el tercer gobierno de Perón tras su regreso del exilio, en medio de una fuerte polarización política, violencia de organizaciones armadas, conflictos sindicales y disputas internas dentro del propio peronismo.
Archivo El Litoral
Apenas tres meses después de aquella entrevista, el 1 de julio de 1974, Perón moriría, dejando el país en manos de Isabel Perón y abriendo un período de crisis política, económica y social que desembocaría en el golpe cívico militar de 1976.
Es decir, aquella charla publicada en El Litoral ocurrió en el borde de un abismo histórico que todavía no se veía con claridad, pero cuyos signos ya estaban presentes.
¿La historia tiene una dirección?
La entrevista terminó con una pregunta profunda: si la historia tiene una dirección. Luna respondió que no, que esa idea pertenecía a una visión romántica elaborada por autores ingleses de la época victoriana que, en definitiva, buscaban justificar la idea de progreso y el imperio.
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La respuesta era historiográfica, pero también política. Implicaba pensar que las sociedades no avanzan de manera lineal ni inevitable, sino que están atravesadas por conflictos, retrocesos, rupturas y cambios inesperados. La historia argentina de los años siguientes confirmaría, de manera dramática, esa visión.
"Con esas palabras y sabiéndolos urgidos por el tiempo terminamos la charla y mientras nos despedimos, los representantes de Planeta nos deslizan la noticia de que en el mes de mayo venidero probablemente se realice en nuestra ciudad un ciclo de conferencias similares", cierra la entrevista.