George Lucas volvió a instalarse en el centro del debate sobre el futuro de Hollywood. El creador de “Star Wars” e “Indiana Jones” (junto a su amigo Steven Spielberg), reconocido por haber impulsado algunas de las mayores revoluciones tecnológicas del cine a través de Industrial Light & Magic, defendió el uso de la inteligencia artificial (IA) como una herramienta que transformará la producción audiovisual y sostuvo que su adopción es un proceso imposible de detener.
George Lucas defendió la IA y cuestionó el poder de los fans sobre el cine
El creador de “Star Wars” aseguró que la inteligencia artificial es una herramienta inevitable para el futuro de la industria y advirtió que Hollywood ha cedido demasiado terreno a los estudios de mercado y las opiniones de los espectadores, en detrimento de la visión de los cineastas.

Durante una entrevista concedida al medio “A Rabbit’s Foot” (a cargo del respetado periodista Andy Hazel), el realizador de 82 años comparó la irrupción de la IA con la llegada del automóvil, una innovación que también despertó fuertes resistencias en su momento.
“La inteligencia artificial significa que será mucho más fácil hacer películas. No hay nada que puedas hacer al respecto. Es el progreso, es el futuro”, afirmó Lucas, convencido de que la industria deberá adaptarse a una nueva etapa tecnológica, tal como ocurrió con el paso del cine analógico al digital.
Sus declaraciones llegan en un momento en el que Hollywood continúa dividido respecto al uso de herramientas de IA generativa, especialmente después de las huelgas de guionistas y actores que pusieron el foco en los riesgos de reemplazar trabajo creativo humano mediante algoritmos.

Una nueva herramienta
Aunque defendió el potencial de la inteligencia artificial, Lucas dejó claro que no considera que la tecnología deba reemplazar a los artistas. Para él, el problema nunca reside en la herramienta sino en el uso que las personas hacen de ella.
El director sostuvo que la IA puede convertirse incluso en una aliada para combatir la desinformación y detectar contenidos falsificados, gracias a su capacidad para rastrear el origen de imágenes, videos o archivos digitales.
“Si quieres una IA que te diga cuándo algo es falso y de dónde vino, la IA puede hacerlo. Los humanos no, no somos tan inteligentes”, señaló.
No obstante, remarcó que la responsabilidad sigue siendo exclusivamente humana. Según explicó, cualquier utilización ilegal o poco ética de estas tecnologías debe recaer sobre quienes las emplean y no sobre la propia inteligencia artificial.
En ese sentido, insistió en la necesidad de establecer reglas claras para garantizar la transparencia y la identificación de los contenidos generados o asistidos mediante IA.
Exceso de testeo
Más polémicas aún fueron sus declaraciones sobre el creciente peso que tienen las opiniones de los espectadores dentro de la toma de decisiones de los grandes estudios.
Lucas cuestionó abiertamente la utilización de los screening tests y los focus groups -proyecciones de prueba y grupos de discusión utilizados para medir la reacción del público antes del estreno-, una práctica habitual en Hollywood que, según él, está debilitando la creatividad cinematográfica. “No me gustan los grupos de discusión. El público no sabe lo que quiere ver”, aseguró.
Para el cineasta, cuando una audiencia rechaza un personaje o una escena, esa reacción debería servir como una oportunidad para comprender mejor las emociones que genera una historia y no como una orden para modificarla.
Sin embargo, considera que los estudios interpretan esas opiniones de forma equivocada y terminan permitiendo que sean los espectadores quienes definan las películas. “Dejan que la audiencia haga la película. Ahora todo gira en torno a lo que piensan los fans. Así no es como se hace una película”, sostuvo.

Visión autoral
Lucas reivindicó el papel del director como principal responsable del proceso creativo y defendió una concepción del cine basada en la mirada de quienes cuentan las historias. Según explicó, una película debe surgir del talento y la pasión de un realizador, no de la búsqueda permanente de consenso mediante encuestas o métricas de mercado.
“Haces una película encontrando a alguien que sabe hacer películas, que tiene una historia que contar y siente pasión por ella”, afirmó. A su juicio, el cine es ante todo un medio emocional. Su función consiste en conmover al espectador y no simplemente satisfacer expectativas previamente identificadas por estudios de mercado.

Coherencia
Las declaraciones de Lucas reflejan una posición coherente con toda su carrera. Desde la fundación de Industrial Light & Magic en los años 70 hasta la incorporación temprana de tecnologías digitales en la trilogía de precuelas de “Star Wars”, el realizador siempre apostó por la innovación técnica como una herramienta para ampliar las posibilidades narrativas del cine.
Paradójicamente, mientras defiende la llegada de una nueva revolución tecnológica como la inteligencia artificial, también advierte sobre otro fenómeno que considera más preocupante: la creciente renuncia de Hollywood a la visión autoral frente a la presión de los fanáticos y las decisiones basadas en algoritmos, tendencias que, en su opinión, pueden terminar condicionando más el futuro del cine que la propia IA.








