El reconocido historietista, dedicado a los más chicos, expondrá este domingo en la edición virtual de la Feria del Libro de Mendoza. El Litoral se acercó al creador de “Mayor y menor” para conocer más sobre su propuesta artística.
Gentileza Silvana Díaz Coppoletta Santiago González Riga lleva 30 años publicando historietas profesionalmente, y tiene más de 40 libros publicados como autor integral.
Santiago González Riga nació en Mendoza y es en la actualidad, bajo su seudónimo de Chanti, uno de los creadores más prolíficos que posee el género de la historieta dedicada a los niños en la Argentina. Según el diario La Nación es el best seller infantil del momento. Tiene más de 40 libros publicados como autor integral, la mayoría de historietas para chicos. Es uno de los fundadores de Banda Dibujada, movimiento cultural que apoya la creación, edición y difusión de la historieta para chicos. Desde hace 30 años que viene publicando historietas profesionalmente. Entre las numerosas historietas que ha creado se destacan “Facu y Café con Leche” para la revista La Valijita de Billiken, y “Mayor y menor”, verdadero suceso en el interior del país, a través de la revista Rumbos, y que ha llegado a España, publicándose en castellano y catalán.
Este domingo al mediodía estará presentándose en la Feria del Libro de Mendoza, en su edición virtual (www.feriadellibromendoza.com) con la actividad “Chanti como en casa”. En ese marco, El Litoral lo contactó para adentrarse en su propuesta y en los puntos salientes de su carrera.
Sinceridad
-¿Qué sensación te produce estar participando de una Feria del Libro tan inusual, en contexto de pandemia?
-Es extraño, pero por suerte hemos tenido tiempo de practicar, con todos los Zoom, vivos, y entrevistas virtuales que he tenido a lo largo de estos meses. Por supuesto, se va a extrañar mucho el contacto con los lectores, el firmarles los libros y cruzar algunas palabras, pero hay que celebrar que se haga, y que tengamos la oportunidad de este encuentro con los lectores aunque sea virtual.
-Se te ha distinguido por impulsar la lectura en los chicos con tus obras. ¿Cómo lográs sintonizar con la sensibilidad de niños y niñas para atraerlo?
-Creo que la clave está en no subestimarlos y en la empatía. A mí me divierten mucho los chicos y tengo muy buena relación. Por lo tanto, no es algo que me cueste, sino que me sale naturalmente. Y eso los chicos lo perciben, cuando alguien es sincero o está impostado. Y como hago muchas historietas para ellos, me encanta escucharlos y descubrir esa lógica y esa manera de pensar, más desacartonada y fresca. Por otro lado, nunca abandoné a mi niño interior, todavía recuerdo qué era lo que me gustaba y que buscaba cuando escuchaba una historia o leía una historieta. Y eso lo vuelco en mis trabajos. Le tiene que divertir a mi niño interior.
-¿Quiénes son tus referentes en el mundo de la historieta y el humor gráfico?
-Uf, son muchos autores los que admiro. Pero hubo una revista de historietas que me maravilló cuando era chico y me hizo querer ser historietista, la revista Spirou Ardilla. Esa revista es de la escuela franco-belga, cuna de la historieta en Europa. Me encantaban muchos autores de allí, por la manera de dibujar y contar historias humorísticas. Por ejemplo: Franquin, que hizo personajes como “Spirou”, “Gaston el gaffe”, y libros que son una joya como “Ideas Negras”. Y un autor de tiras humorísticas que me encanta es Bill Watterson (norteamericano), el padre de “Calvin and Hobbes”. Y por nombrar solo a un autor argentino, uno de mis referentes y con el que me sentí más identificado es Fontanarrosa, que hacía historias más largas y donde el humor no siempre estaba en el remate sino en el transcurso de la historieta.
Ser uno mismo
-¿Qué nos podés contar de “Quiero ser Yo”, tu próximo libro?
-“Quiero ser Yo”, es un libro distinto a los que venía haciendo. Por un lado, porque es toda una historia larga (a las que ahora llaman “novelas gráficas”), y por otro por la temática y el uso del color. La historia transcurre en un planeta donde viven seres que nacen iguales y se van transformando en aquello que quieren ser (su vocación). Esta protagonizado por tres hermanos que buscan en qué pueden convertirse, en aquello qué van a ser para hacer eso toda la vida. Pero lo eligen sin el condicionamiento del dinero, ni de sus necesidades básicas, como comer o la salud, porque eso tienen de sobra en el planeta. Lo eligen pensando en qué les gustaría hacer para ofrecerles un bien a los demás, por ejemplo: “abrazador” que es aquel que va abrazando a aquellos que lo necesiten.
Pensé en los chicos que siempre sueñan en que van a ser cuando sean grandes, incluso fue el título en un principio del libro, que lo tuve que cambiar porque había otro libro de historietas recientemente publicado con el mismo nombre. Pero le calza muy bien “Quiero ser Yo”, porque el conflicto de la historia pasa por uno de estos tres hermanos que no quiere ser como ningún ser que existe, ninguna profesión le convence; él quiere ser él.
-¿Cómo es editarlo en este complejo panorama de la industria editorial argentina?
-Este libro esta publicado por Comiks Debris, una editorial independiente que solo publica libros de historietas para chicos, donde tengo varios títulos ya. Por supuesto que es difícil pero las editoriales se las están arreglando lo mejor que pueden. Y también voy a presentar otro libro que ha salido recientemente, por la editorial Sudamericana: “Mayor y menor, para jugar y dibujar”, un libro de actividades, donde los chicos van a poder crear, imaginar, dibujar, jugar y colorear. Lo pensamos para que le proponga desafíos creativos al lector, y que lo haga volar con la imaginación. Este año se atrasaron varios libros que iba a publicar, por la pandemia y lo que esta influyó no solo en la venta de libros en librerías, sino también en la logística de distribución. Quedaron en el tintero: “Pico Pichón 3” (Editorial Sudamericana) y “La saga de los distintos, volumen 2” (Editorial Planeta).
Gentileza Silvana Díaz Coppoletta Mayor y menor es un verdadero suceso en el interior del país, a través de la revista Rumbos, y ha llegado a España, publicándose en castellano y catalán.
“Mayor y menor” es un verdadero suceso en el interior del país, a través de la revista Rumbos, y ha llegado a España, publicándose en castellano y catalán. Foto: Gentileza Silvana Díaz Coppoletta
Parte de la familia
-“Mayor y menor” es reconocida en muchas partes del país. ¿Cómo fue su creación, y cómo es acompañar el desarrollo de esos personajes?
-Siempre quise hacer una historieta con chicos como protagonistas, porque como decía antes, me divierten mucho. Pero no quería hacer una nena porque y estaba “Mafalda” que era la reina de las tiras cómicas, y si hacia un varón en ese momento estaba “Yo, Matías” con mucho éxito. Y fue cuando nacieron mis primeros sobrinos que se me ocurrió la idea.
Cuando nace mi segundo sobrino, en una familia numerosa (somos ocho hermanos), era el centro de atención de todos. Pero cuando aparece mi segundo sobrino, su hermano, el mundo se le vino abajo por los celos y porque lo desplazo del centro de atención. Pero también se le vino “arriba el mundo”, porque ahora tenía un par para jugar, pero también para enseñarle cosas. Cuando vi eso, dije: ¡voy a hacer una historieta sobre la relación de hermanos! (algo que tenía experiencia por ser el quinto de ocho). Y por eso le puse el nombre de “Mayor y menor” y no de “Nacho y Tobi”.
Como contaba antes, me gusta hacer historias largas. Y “Mayor y menor” además de ser larga, va pasando el tiempo, porque en un principio quise mostrar cómo fue todo ese proceso de ser hijo único a tener muchos celos por el hermanito, a ser compañeros inseparables de juegos y de la vida.
Por eso los personajes van creciendo y ahora hasta tienen una hermanita más. Y la dinámica de los personajes, sus roles van cambiando. Tobi que era el menor, el más mimado ahora pasa a ser el hermano del medio con la llegada de Lola. También los padres cambian y no crían igual al primero que al tercero. En el primero, están más temerosos, van probando y tienen muchísimo más cuidado. Ya en el tercero, se relajan más porque saben cómo viene la mano.
-Incorporaste el tema del Covid-19 en las últimas tiras. ¿Cómo es esa irrupción de lo cotidiano en la temporalidad de un mundo propio?
-Fue muy loco porque nadie estaba preparado para esta pandemia. Y no podía dejarla de lado. Al salir en una revista semanal que aparece en los diarios del interior, y que refleja lo que vamos viviendo (los personajes van a la escuela y tienen vacaciones en los mismos momentos que los niños reales), debía tocar el tema. Por eso es que apareció el tema del virus, pero desde el punto de vista de los personajes, no de la coyuntura ni del problema mundial, sino de la vida cotidiana, como cuando los hermanos mayores le explican a Lola qué es el coronavirus con sus propias palabras, o como cuando las mascotas se preguntan por qué la gente está más tiempo en casa.
Perspectivas
-¿Qué cosas te gustaría hacer en esta profesión que todavía tengas pendiente?
-Uf... bueno, tengo ganas de hacer más libros distintos, tengo proyectos de libros diferentes como lo fue “Criaturas” (editado por Calibroscopio), un libro de ilustraciones sobre niños y monstruos. Me gusta ir cambiando, probando otras cosas, y tengo muchas ideas ahí dormidas para traerlas a la luz. También me encantaría que llegaran a la animación algunos de mis personajes, y que decir de una película o serie. Aunque eso ya no tiene que ver con mi profesión. Eso se lo dejo a los especialistas en el tema.