El actor Antonio Grimau murió y dejó una extensa trayectoria vinculada al teatro, el cine y la televisión argentina. Con más de seis décadas de actividad, construyó una carrera que incluyó clásicos de la escena nacional, numerosas telenovelas y producciones audiovisuales que marcaron distintas épocas del espectáculo.
Murió el actor Antonio Grimau
Con más de seis décadas de trayectoria, se destacó en numerosas producciones argentinas. En 2018 interpretó a Sandro en su etapa adulta y recibió un Martín Fierro por ese trabajo.

La Asociación Argentina de Actores despidió al intérprete con un mensaje de pesar y expresó sus condolencias a familiares, amistades y colegas. Grimau estaba afiliado a la entidad desde 1970 y había recibido reconocimientos por su recorrido artístico.
Nacido el 10 de marzo de 1944 en Remedios de Escalada, partido de Lanús, provincia de Buenos Aires, su nombre real era Antonio Rebolini.
Comenzó a actuar a los 16 años, cuando se presentó a una convocatoria para integrar un elenco teatral en el teatro Charles Chaplin, en el barrio porteño de Almagro. Aquella oportunidad fue el punto de partida de una carrera que se extendió durante más de seis décadas.
En su formación actoral tuvo como referente a Juan Carlos Gené, a quien reconocía como una figura fundamental para desarrollar su compromiso con la profesión. A lo largo de los años, Grimau construyó un recorrido que trascendió su imagen inicial de galán de telenovelas y le permitió abordar personajes de características muy diferentes.

Un referente del teatro
Su actividad sobre las tablas incluyó obras de distintos géneros y estilos. Entre sus trabajos se encontraron El tren amarillo, Los Linares, Alta sociedad, Vidas privadas, Historia de un caballo, Cartas de amor, El precio, Yepeto, Hamlet, El avaro, Rotos de amor y La ternura, además de numerosas producciones que integraron su extensa trayectoria.
Uno de los momentos significativos de su carrera teatral llegó en 1990, cuando protagonizó Los invertidos, de José González Castillo, bajo la dirección de Alberto Ure. La producción del Teatro San Martín lo reunió con Cristina Banegas y Lorenzo Quinteros, en una puesta destacada dentro de su recorrido escénico.
También participó en propuestas de teatro musical. Integró el elenco de Hello, Dolly!, junto a Lucía Galán y con dirección de Arturo Puig. Entre sus últimos trabajos se encontraba Vamo’ los pibes, presentada en 2026 en el Multiteatro, donde compartió escenario con Osvaldo Laport, Raúl Lavié y Osvaldo Santoro, bajo la dirección de Federico Palazzo.

Una extensa trayectoria
En televisión, Grimau participó en producciones que alcanzaron gran popularidad. Entre sus primeros trabajos y los títulos que contribuyeron a consolidar su presencia estuvieron Rolando Rivas, taxista, Con odio y con amor, Siempre te amaré, Trampa para un soñador, Quiero gritar tu nombre, Cuatro hombres para Eva y Las vendedoras de Lafayette.
Su recorrido continuó con ficciones como Más allá del horizonte, Por siempre mujercitas, Poliladron, Verdad consecuencia, Ricos y famosos, Cabecita y Mi ex.
En las décadas siguientes formó parte de producciones como Soy gitano, Padre Coraje, Sin código, Hombres de honor, Se dice amor, Mujeres asesinas, Vidas robadas, Herencia de amor, Valientes, Herederos de una venganza y Solamente vos. También participó en la serie Puerta 7.
Uno de sus papeles más reconocidos llegó en 2018, cuando interpretó a Roberto Sánchez, conocido popularmente como Sandro, en la etapa adulta de la miniserie Sandro de América. La producción, dirigida por Adrián Caetano, le permitió mostrar otra faceta de su capacidad interpretativa y le valió el Premio Martín Fierro como actor protagonista de unitario o serie.
En cine, su filmografía incluyó títulos como La Mary, Rolando Rivas, taxista, Proceso a la infamia, Los orilleros, El hombre de arena, Los insomnes, Caballos salvajes, La maestra normal, Nada por perder y Angélica, entre otras producciones.
En 2005, la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación le entregaron el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable, una distinción que reconoció su aporte al espectáculo argentino.
Su carrera dejó una marca en escenarios y pantallas, con interpretaciones que atravesaron generaciones y una presencia sostenida en distintas etapas de la ficción nacional.








