En agosto de 1971, un periodista llamado Horacio Estol regresó a Santa Fe después de 25 años y visitó la redacción de El Litoral, que por entonces estaba ubicada en el edificio de calle San Martín al 2600. Allí, brindó una entrevista.
El biógrafo del "Tiburón del Quillá", su mirada sobre Estados Unidos y una entrevista con El Litoral
Horacio Estol escribió en 1947 sobre la vida de Pedro Candioti y años después se convirtió en corresponsal de Clarín en Nueva York. En 1971 regresó a Santa Fe y contó a El Litoral cómo veía el periodismo y la sociedad estadounidense.

Estol había pasado las dos décadas anteriores en Estados Unidos como corresponsal de Clarín en Nueva York, pero su vínculo con "la Cordial" venía de mucho antes. En 1947 había escrito la biografía de Pedro Candioti, el nadador santafesino conocido como el "Tiburón del Quillá".
El reportaje a Estol fue publicado por El Litoral el lunes 16 de agosto de 1971, hace 55 años. El periodista había llegado a la ciudad invitado por la subcomisión de cultura del Club Atlético Colón, acompañado por su presidente, Remigio Brunás.
A esa altura, Estol era un periodista y escritor con una extensa trayectoria tras de sí. Había nacido en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1907 y ejercido como corresponsal de Clarín en Nueva York, entre 1949 y 1970.

Candioti y una carrera difícil de medir
Candioti, cabe recordar, pasó a la historia como campeón mundial de permanencia en aguas abiertas. Sus pruebas de resistencia llegaron a extenderse durante jornadas enteras y alcanzaron hasta 100 horas de nado ininterrumpido. Aquellas hazañas le valieron el apodo de "Tiburón del Quillá", una denominación que quedó incorporada a la historia deportiva de Santa Fe.
Estol dedicó buena parte de su trabajo a reconstruir la trayectoria del nadador. En su libro sobre Candioti destacó la magnitud de una carrera que, según escribió, resultaba difícil de abarcar incluso a través de los registros disponibles.
Un corresponsal argentino en Nueva York
Cuando volvió a Santa Fe en 1971, Estol llevaba veinte años trabajando en Estados Unidos, específicamente en Nueva York. Desde allí escribió numerosas columnas sobre la vida política, social y cultural del país del norte.
Su experiencia también quedó reflejada en "Nueva York de cerca", uno de los libros que publicó. En la entrevista con El Litoral, buena parte de la conversación estuvo dedicada precisamente al periodismo estadounidense y a las diferencias que encontraba con la prensa argentina.

Las diferencias
Uno de los puntos que más destacaba Estol era la especialización de los periodistas norteamericanos. Según explicó, en Estados Unidos, salvo excepciones, los periodistas debían contar con formación universitaria. Además, existía una fuerte división por especialidades.
Estol consideraba que esa característica tenía ventajas frente a un escenario cada vez más complejo. "La gente allá no tiene la universalidad que poseemos nosotros”, señaló. Y agregó que esa característica podía ser una virtud, aunque advertía que “en el mundo actual, tan denso, un hombre no puede abarcarlo todo".
La libertad de opinión
Otro de los aspectos que Estol resaltó fue la autonomía de los periodistas respecto de las empresas para las que trabajaban. Como ejemplo mencionó a Walter Lippmann, uno de los principales columnistas estadounidenses de la época.
Si Lippmann escribía un comentario con el que el editor no coincidía, explicó Estol, el artículo podía publicarse de todas maneras y el diario podía expresar al día siguiente una posición diferente a través de su editorial.

Para Estol, ese mecanismo demostraba un nivel de libertad de opinión relevante dentro de la prensa norteamericana. También valoraba la preparación de los periodistas y el cuidado de las fuentes. En su opinión, estos elementos contribuían a generar una prensa responsable y bien informada.
Las noticias locales
Estol también señaló lo que consideraba una de las principales diferencias entre los diarios estadounidenses y los argentinos: el interés por la información local. Según explicó, los periódicos norteamericanos concentraban buena parte de su cobertura en los acontecimientos de su propia zona de influencia y prestaban menos atención a los asuntos nacionales e internacionales.
Para ilustrarlo mencionó al Chicago Tribune. Allí, sostuvo, un lector podía encontrar abundante información sobre Chicago, pero mucho menos sobre lo que ocurría en Nueva York. "Nosotros vivimos más mirando al exterior que los Estados Unidos", resumió.
El tamaño de los diarios
Durante la entrevista, Estol también se refirió a la estructura de los periódicos estadounidenses. Habló de la importancia de la publicidad, de la cantidad de páginas de algunos grandes diarios y de la existencia de numerosas empresas que editaban varios periódicos pequeños.
Entre los ejemplos mencionó al New York Times, que por entonces podía alcanzar las 62 páginas. También destacó un dato: la presencia de periódicos en comunidades pequeñas. Según relató, prácticamente no existía una población de más de 10.000 habitantes sin un órgano periodístico.
La comparación incluía además aspectos vinculados con el diseño y la presentación gráfica. Estol señalaba que Estados Unidos, Alemania e Inglaterra estaban entre los países que marcaban el desarrollo de la prensa gráfica.
La mirada de Estol sobre Estados Unidos
A lo largo de la conversación con El Litoral, el periodista dejó en claro su admiración por Estados Unidos, aunque sin desconocer sus contradicciones. "Es donde probablemente puede darse todo lo malo y también probablemente todo lo bueno", afirmó al referirse al país en el que había vivido durante dos décadas.
Horacio Estol murió el 4 de junio de 1976, a los 68 años. Como dato de color, que conecta aquella historia con el presente, Horacio Estol fue además abuelo del doctor Conrado Estol, quien hoy tiene amplia presencia en los medios.








