Hasta su muerte, en 2003, Romualdo Brughetti fue un referente de la cultura argentina. Crítico de arte, poeta y ensayista, fue docente en la Universidad de La Plata, integró ASDE, se desempeñó como director de Relaciones Culturales de la Cancillería y publicó libros de poesía y ensayo.
Romualdo Brughetti en primera persona: la entrevista de El Litoral a un referente de la cultura argentina
En su paso por Santa Fe en agosto de 1970, el reconocido crítico de arte, poeta y ensayista repasó su trayectoria y argumentó por qué la verdadera vanguardia de las letras estaba en el compromiso humano.

Entre ellos se cuentan "Descontento creador", "Vida de Almafuerte", "Las nubes y el hombre", "Hay cosas que duelen", "Corona de cielo para tanta lágrima", "Esa piedra cruel" e "Historias cotidianas".
En agosto de 1970, Brughetti pasó brevemente por Santa Fe como jurado del Premio de Pintura 1970 del IPCLAR. El Litoral aprovechó la ocasión para entrevistarlo en una extensa conversación en la que habló de arte, literatura y, especialmente, de poesía.

Entre la lírica, el drama y la comedia
Por entonces, Brughetti sostenía que sus libros podían leerse como una unidad, "donde el lirismo, el drama, la tragedia y la comedia se alternan y suceden". Esa mezcla de géneros, explicaba, era también una expresión de "su visión del mundo, del hombre y de la vida".
A su entender, esa convivencia de registros tenía un antecedente remoto en la antigua Grecia, donde los géneros se sucedían desde la lírica hasta la comedia de Aristófanes, pasando por los grandes trágicos: Esquilo, Sófocles y Eurípides.

"En el grado de la concepción de la poesía he ido avanzando desde la nota fresca y pura que prefigura la lírica, internándome a través de los años en el vasto mundo en el cual he sentido la necesidad de expresar no menos la arista del drama o la pasión de la tragedia hasta desembocar en la ironía o el humor que presupone la comedia", subrayó.
Una poesía comprometida con su tiempo
Respecto de su quehacer poético, Brughetti se definía "comprometido con el hombre, con su vida, con su dignidad y su destino, en un mundo en que desearía ver imperante la justicia y la libertad".

En ese sentido, consideraba que la poesía debía tener "una apertura a lo social", porque las grandes causas vinculadas con la búsqueda de la libertad y la justicia ya no exigían evasión. Eso, aclaraba, no significaba que el poeta debiera dejar de sentir "desde la flor hasta el amor".
También se refirió al antiguo debate entre el verso rimado y el verso libre. Para Brughetti, no había una fórmula única: en ambos podían encontrarse obras de excelencia.
"En mi propia experiencia, he comenzado por escribir hace más de 30 años sonetos y romances para ir afinando mi propia expresión en el grado de lograr un mayor ajuste de la palabra y el lenguaje sin acudir a estructuras limitativas", remarcó.

Antes de cerrar el diálogo con El Litoral, dejó una definición sobre la poesía argentina de comienzos de los años 70. Una afirmación que, leída medio siglo después, permite resumir buena parte de su concepción literaria.
"Pienso que la poesía humanista en nuestro país tiene actualmente, acaso, la mayor posibilidad de expresar la unidad total del hombre en el poema, y es esta poesía humanista, a la vez que comprometida en el sentido antes indicado, la verdadera poesía de vanguardia".








