Este domingo a las 20 se presentará en Valeri Montrul (San Lorenzo 2513) una nueva función de "La audición. Habitando la sombra" de Eclíptica Teatral. Se trata, según resumen los integrantes del grupo de "un thriller psicológico cuestiona los límites del arte y el poder".
"La audición", un thriller teatral sobre poder, ambición y manipulación
La obra del grupo Eclíptica Teatral se presenta este domingo en Valeri Montrul. Es una experiencia inmersiva que interpela al público desde la tensión, el suspenso y la incomodidad.

La exigencia artística, la manipulación y la pérdida de la identidad son algunos de los temas que se abordan en esta propuesta centrada en una actriz joven que se somete a una audición supervisada por una reconocida directora de cine.
"Lo que comienza como una prueba de talento pronto se convierte en un perverso juego de sumisión donde la línea entre la entrega artística y la autodestrucción se vuelve invisible", indica la sinopsis.
Con herramientas audiovisuales y un trabajo focalizado en el cuerpo, la intención es que el espectador logre "sumergirse" en la compleja experiencia de Sofía. En tal sentido, una de las ideas del grupo es que el público "habite" la sombra con la protagonista, sintiendo la presión del sistema.

El equipo
La obra (que se estrenó en junio) cuenta con actuaciones de Salomé Espíndola y Brenda Jerichau. La dramaturgia pertenece a Luna Saavedra Andreotti, Salomé Espíndola y Brenda Jerichau, con dirección de Luna Saavedra Andreotti.
El diseño en comunicación visual estuvo a cargo de Aixa Huergo, la asistencia de dirección de Paulina Albarello y la asistencia de escena de María Julia Hutschenreuter.
Límites
"La idea nació de un doble impulso: por un lado, el deseo de llevar a escena una propuesta de género que genere tensión, suspenso e incomodidad en el público, por el otro, la necesidad de revisar nuestras propias experiencias en el ámbito de las artes escénicas", explicó la directora a El Litoral.
"Queríamos poner la lupa sobre esas dinámicas que muchas veces habitamos en espacios de formación o creación, donde el límite entre la disciplina y la explotación se vuelve difuso", añadió.

"Nos interesaba profundizar en esa idea preconcebida de que para lograr la excelencia es inevitable el sufrimiento, sabiendo que son dinámicas de poder que se extienden a muchísimos otros ámbitos laborales. Eso le permite al público empatizar de inmediato con los lugares que habitan los personajes", aportó.
Experiencia universal
Consultada respecto a por qué los temas de la obra están vigentes, apuntó que responden a una experiencia universal.
"¿Quién no ha estado en una situación en la que debió agachar la cabeza, sentirse humillado o ceder ante la exposición y guardar silencio frente a un superior cuando lo que deseaba era gritar?", se preguntó.
"Muchas veces sostenemos esos lugares porque hay una promesa implícita de recompensa, aunque esta nunca llegue".

"En la obra, Sofía encarna esa búsqueda por alcanzar los deseos y expectativas y la Señora M representa esa figura que termina convirtiendo los sueños en pesadillas. La manipulación y el abuso de poder siguen vigentes porque operan sobre nuestras ambiciones más profundas", remarcó.
Para la propuesta, se integraron recursos cinematográficos a través de una pantalla en escena que funciona como el marco contextual de Sofía.
"Allí vemos la entrevista previa por la cual fue seleccionada. La pantalla no solo aporta datos, sino que dispara situaciones de extrañeza y confesiones íntimas que la Señora M utiliza después como insumo para sus pruebas", señaló Brenda.
"Como en una operación quirúrgica, todo lo que la actriz reveló es desmembrado en cada escena, representando el paso de los días de la audición. Esa proyección del tiempo nos hace preguntarnos qué le espera a Sofía en la siguiente jornada y qué tan dura será la prueba por venir", explicó.
"Todo esto se complementa con una atmósfera de claroscuros construida desde la iluminación y una selección musical que invita al público a habitar las sombras sobre las que se desgarran los personajes", subrayó.

Experiencia inmersiva
Para terminar, El Litoral preguntó qué esperan en el grupo que el público se lleve después de ver la obra. "Queremos que sienta la tensión, la incomodidad y la extrañeza en el cuerpo, y que logre disfrutar de esas sensaciones poco placenteras que propone la obra", enfatizó.
"Quienes buscamos historias terroríficas o incómodas en el cine sabemos que hay un goce en esas atmósferas que nos quitan la respiración. Nos interesa que el espectador sea un agente activo: que complete los espacios vacíos y se quede formulando todas aquellas preguntas que Sofía no responde o que la Señora M la empuje a cuestionarse", puntualizó.
"Pero, por sobre todo, nos gustaría que se vayan sabiendo que estuvieron presentes, viviendo una experiencia inmersiva que los atrapó de principio a fin sin darse cuenta de que estuvieron todo el tiempo agarrados del asiento, pensando qué tan lejos de la realidad estuvo lo que acabaron de ver", cerró.








