El rosarino Diego Wacker es cantante, músico y productor. Una reciente búsqueda de recuerdos musicales lo llevó a toparse con el sencillo "Por el camino", que había trabajado anteriormente con otra formación. Y decidió editarlo y lanzarlo para mostrar otra faceta creativa.
"Por el camino": una canción con ADN de memoria y futuro
El rosarino presentó un single que recupera una composición de sus inicios y la resignifica desde una mirada actual que incluye electrónica e instrumentos andinos. El trabajo dialoga con lo ancestral y a la vez se proyecta hacia el futuro.

El lanzamiento aparece en un momento particular de su recorrido: después de un 2025 marcado por la circulación de "Ascenso Descenso", un disco donde confluyeron rock, folk, pop y electrónica en una síntesis personal.
En contraste, "Por el camino" se desprende de ese universo estético para abrir una línea distinta, más ligada a la experimentación y a una sensibilidad atravesada por lo ancestral.
Disponible desde el 17 de abril, el single propone un cruce entre música electrónica y sonidos andinos, con la incorporación de instrumentos como charango, erke, sikus y percusiones del altiplano.
La elección de la fecha de estreno tampoco fue casual: dialoga con la conmemoración del Primer Congreso Indigenista Interamericano de 1940 y con el 19 de abril como jornada de memoria de los pueblos originarios en la región.
Estirar las posibilidades
Cuando, en una entrevista con este medio, se le preguntó qué lo llevó a salir de su zona de confort y qué descubrió de sí mismo en ese ir hacia lo folclórico, afirmó que fue la curiosidad por "vestir" la canción de una manera no habitual en mi música.

"Pero por otro lado la coherencia: la canción en sí partió de algo folklórico, o al menos de la búsqueda de fusionar rock-pop con algo del norte, aunque al principio no sabía bien qué", agregó.
"Luego, la sonoridad decantó por sí sola. De niño en mi casa había discos de Sandro, Beatles, Mercedes Sosa, Wawancó… y en esa época convivían sin problemas", recordó Diego.
"De grande, salir de la zona de confort, es ir en búsqueda de cosas que están ahí, aunque no las tengamos a la mano ni en lo cotidiano. Es estirar las posibilidades artísticas, ver que pasa en otros planos", dijo.

Acomodarlo al presente
-La canción recupera un demo previo y lo reescribe desde otro lugar. ¿Qué cambia en una obra cuando vuelve del pasado: es el artista el que la transforma o es la propia canción la que exige otra forma de ser escuchada?
-En efecto, es una composición de 2006 o 2007. Ocurren las dos cosas en mi caso. Hay un proceso de transformación constante en la materia “canción”. El vivo de hecho es una actualización también. Y las exigencias supongo que vienen desde varios lugares.
En términos subjetivos, no soy la misma persona. Así que es probable que la canción haya necesitado un update, en términos líricos, armonías. Pero, paradojalmente este demo estaba bastante bien encaminado. así que no tuve que meter tanta mano. Simplemente acomodarlo al presente.

En el ADN de la canción
-El lanzamiento "dialogó" con el Primer Congreso Indigenista Interamericano de 1940 y la conmemoración del 19 de abril. ¿Qué lugar ocupa para vos la dimensión histórica y política en una obra musical que, al mismo tiempo, trabaja desde lo poético y lo sonoro?
-Aquel hecho preciso no ocupa un lugar "en" la obra. Fue simplemente una fecha memorable para el lanzamiento. Ahora, como proceso, es otra cosa. Los procesos sociales, los que tienen a los pueblos originarios como sujeto histórico, quedan inscriptos en el germen, en la raíz de la canción. Como tatuado en el ADN de la canción.
Aunque el significado de la canción creo y quiero que exceda esta problemática. No la busco como una crónica del presente o crónica histórica. Todo lo contrario, quiero que tenga un sentido rizomático, y su temporalidad vaya hacia adelante.

Por mejores condiciones
-En términos simbólicos, "Por el camino" construye una idea de memoria viva, de huella y resistencia. ¿Cómo pensás esa tensión entre pasado y presente en tu música?
-Desde el punto de vista personal, tengo para convidar un puñado de canciones que conforman mi obra. Esa pequeña valija de melodías que pongo a jugar cada vez que toco en vivo.
Así voy construyendo un camino, una historia musical. No veo muchas tensiones, salvo cuando me incomoda algo del pasado artístico. Pero eso es inevitable, ya que con cada movimiento musical somos distintos.

La huella es lo que hice, mis 31 ediciones en las plataformas. Y la resistencia, que prefiero pensarla en términos colectivos, hoy está planteada, desde lo sectorial, en la búsqueda de mejores condiciones para desarrollar la música.
Y desde lo social, claramente la matriz neoliberal que nos busca capturar. El arte es siempre una trinchera, indistintamente si es cumbia, rock o música electrónica.








