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Domingo 25.07.2021 - Última actualización - 26.07.2021 - 13:29
23:11

Nadie sale ileso de un partido en el que lo pasaron por arriba...

Del técnico a los jugadores, fallaron todos y en todo

Azconzábal imaginó el partido en forma equivocada, los jugadores tampoco estuvieron a la altura de la exigencia que suponía el rival y así se conformó un combo letal para Unión.

Zucculini y Portillo, los dos volantes centrales, se disputan la pelota.   Crédito: Ignacio IzaguirreZucculini y Portillo, los dos volantes centrales, se disputan la pelota.
Crédito: Ignacio Izaguirre

Zucculini y Portillo, los dos volantes centrales, se disputan la pelota. Crédito: Ignacio Izaguirre

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Nadie sale ileso de un partido en el que lo pasaron por arriba... Del técnico a los jugadores, fallaron todos y en todo Azconzábal imaginó el partido en forma equivocada, los jugadores tampoco estuvieron a la altura de la exigencia que suponía el rival y así se conformó un combo letal para Unión. Azconzábal imaginó el partido en forma equivocada, los jugadores tampoco estuvieron a la altura de la exigencia que suponía el rival y así se conformó un combo letal para Unión.

Sin equivalencias. La enorme diferencia estuvo no sólo en la mayor jerarquía individual y colectiva, sino también en la planificación. ¿Qué quiso hacer Unión?, ¿cuál fue la idea?. Según el técnico, plantear un partido de igual a igual. Y para ello, ante un rival de esta magnitud, hay que hacerlo de manera casi perfecta. Si no, puede pasar lo que lamentablemente ocurrió. Y que duele para un equipo con muchos jóvenes que, por ejemplo, pisaban por primera vez el Monumental.

 

No pudo hacer mucho Moyano (4) para evitar los cuatro goles en su propio arco. Atrás, Vera (4) estuvo muy desprotegido con las subidas de Angileri y sin un volante que se ocupe de tapar la escalada del marcador de punta de River. Calderón (4) también tuvo muchos problemas con la movilidad de Carrascal o de los dos puntas. Lo propio pasó con Brítez (4) y sólo Corvalán (5), con mucho amor propio, pudo rescatarse de un flojo trabajo defensivo que tuvo el equipo.

 

En el mediocampo, no terminó jamás de acomodarse nada. Cañete (4) no encontró nunca la pelota y se equivocó en el primer gol de River, cuando rechazó al medio de cabeza y posibilitó que River terminara su contragolpe en gol. Portillo (5) peleó en inferioridad numérica pero al meno fue el único que hizo algo por la recuperación del balón. González (4) corrió mucho por el andarivel pero entró en un natural estado de impotencia porque las cosas no salían y Zenón (5) fue extrañamente relevado (quizás por cansancio), siendo el único que complicó en una posición de enganche, delante de la línea de volantes.

 

Arriba, nada de Cordero (4) y casi nada de García (4), que no inquietaron jamás a la defensa millonaria ni tampoco pudieron al menos aguantar la pelota para esperar la llegada de los volantes. Blasi (4) también se encontró con esos problemas defensivos que abundaron, Machuca (4) trató de dar una mano por derecha pero sin profundidad ni pudo inquietar a la defensa millonaria como había acontecido en el partido con Boca y el resto de los que ingresaron (Comas, Márquez y Mauro Pittón) no pudieron cambiar absolutamente nada de un partido que desde muchísimo tiempo antes, ya estaba definido.

 

Azconzábal dijo luego del partido que hubo paridad en situaciones de gol en el primer tiempo (no fue así), que en el segundo gol se notó la capacidad del rival (tampoco fue así, porque el tercero y el cuarto también fueron golazos) y que faltó "más contundencia individual, no sólo para atacar sino para defender en el mano a mano con los rivales". También hay que decir que el primero en fallar fue él mismo, con una planificación que permitió que River tuviese libertades por los laterales (craso error) y que maneje sin obstáculos la pelota en el mediocampo. El -Azconzábal- tampoco le escapa a las generales de la ley de un rendimiento individual del que nadie salió ileso.

 

El timonel chocó el barco

Por Ricardo Porta

Unión viene mal pero, para colmo y nada menos que frente a un calificadísimo River, se sumó el grosero error de su técnico Azconzábal de haber leído mal el juego y su elección de los integrantes del cuadro.

Él debió saber cómo ataca el equipo de Gallardo. Desde lo táctico-estratégico tuvo que haber intentado incomodarlo a su rival. Todo lo contrario. Manda a la parrilla a jóvenes canteranos, como por ejemplo Vera, que permanentemente perdió no sólo en el 2-1 sino que muchas veces fue 3-1. En el segundo lo cambia por Blasi y coloca a Machuca en vez de reforzar el medio campo.

Hubo dos jugadas pero que no tienen que desviar el análisis y fueron un penal a Calderón y posición adelantada de Braian Romero en el primer gol. No gravitaron y menos incidieron en el "toqueteo" que el "millo" le pegó a Unión.

Ya sólo 1 punto de 6. Alarma en la Avenida porque dilapida, peligrosamente, el promedio que hasta ahora lo sostiene en la Primera División del fútbol argentino.

Luis Spahn tendría que convocar a los responsables del básquetbol, para que les digan a él y sus pares de CD que lograron su objetivo a partir de plasmar un plan. En ese plan está por ejemplo el de contar con un Secretario Deportivo… Pero claro: Unión es la única institución de la Liga que no cuenta con un predio, es una de las pocas que no tiene ese Secretario Deportivo y lo que es peor: ESTÁ TRANSITANDO EL SEGUNDO AÑO SIN CONTAR CON UN COORDINADOR EN LAS FORMATIVAS.

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