Después de más de medio siglo, la humanidad vuelve a poner su mirada —y sus naves— en la Luna con una misión tripulada. La cápsula Orión, protagonista de la misión Artemis II, tiene previsto su reingreso a la atmósfera terrestre este viernes alrededor de las 21:00 (hora argentina).
Artemis II: el regreso de la cápsula Orión y los desafíos de volver a la Luna tras 50 años
La astrónoma santafesina María José Kanagusuku analizó en CyD Litoral el éxito de la misión tripulada. Los avances tecnológicos, la precisión de las maniobras y el objetivo final de generar una presencia humana sostenida en el satélite terrestre.

En este contexto, la astrónoma santafesina María José Kanagusuku dialogó con CyD Litoral para desglosar lo que deja este histórico viaje y los pasos que siguen en la hoja de ruta de la NASA.
"Esta expedición dejó muchísimas cosas positivas, desde imágenes actualizadas de la Tierra y la Luna hasta los ajustes necesarios para seguir avanzando en el proyecto Artemis", destacó Kanagusuku.
Para la especialista, el éxito de esta fase es un "escaloncito más" hacia el objetivo final, resaltando la importancia de compartir el trayecto con los astronautas en tiempo real, algo impensado hace cinco décadas.

Un margen de error cercano a cero
Uno de los puntos que más curiosidad despierta es la complejidad de estas misiones en comparación con las de los años 70. Kanagusuku fue tajante: "Nunca fue fácil, ni antes ni ahora. La integridad de cuatro personas está en juego y todo tiene que estar fríamente calculado".
La astrónoma explicó que en el espacio las dificultades son extremas y están predeterminadas: "Los astronautas tienen una cantidad limitada de combustible y propulsiones. Deben realizar maniobras de 'retorno libre' con una precisión absoluta para poder regresar. Además, se probaron sistemas vitales como el suministro de oxígeno y equipos de comunicación que operan con señales distintas a las de la Tierra. Si algo falla allá arriba, estamos en graves problemas".

El objetivo: una presencia sostenida
A diferencia de las misiones Apolo, donde el objetivo era llegar, recolectar muestras y volver, el programa Artemis busca algo inédito: generar una presencia humana prolongada en la Luna.
No obstante, Kanagusuku advirtió que los plazos podrían extenderse. "Primero se hablaba de tres fases, pero ahora ya se barajan una cuarta y quinta. Es probable que recién en Artemis IV veamos el primer alunizaje de esta nueva era", señaló.

Permanecer en el satélite implica resolver una "lista de tareas" compleja que incluye la producción in situ de agua, oxígeno, energía y alimentos. "Curiosamente, despegar de la Luna es más sencillo que desde la Tierra por la baja gravedad, pero el desafío es quedarse", explicó.
Finalmente, la astrónoma santafesina expresó su entusiasmo por lo que estos avances significan para el futuro de la especie: "Ir a la Luna es solo el primer paso. Esto nos llena de curiosidad sobre a dónde más podremos ir el día de mañana".









