Murió Darío Lopérfido a los 61 años tras padecer Esclerosis Lateral Amiotrófica
El gestor cultural y ex funcionario nacional, figura marcada por debates intensos en la vida pública argentina, atravesaba un fuerte deterioro de salud en los últimos meses y había hecho público su diagnóstico tiempo atrás.
El ex funcionario mantuvo una intensa presencia en el debate público.
Darío Lopérfido, gestor cultural y ex funcionario nacional y porteño, murió este viernes a los 61 años como consecuencia de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). La enfermedad neurodegenerativa había sido revelada públicamente por él mismo meses atrás, en un artículo personal en el que describió con crudeza el avance del cuadro.
En las últimas semanas, su estado de salud se había agravado de manera acelerada. La noticia de su muerte fue confirmada este viernes y generó repercusión en el ámbito cultural y político, donde su figura estuvo asociada tanto a procesos de gestión como a fuertes controversias públicas.
Meses antes de su fallecimiento, Lopérfido publicó un texto en el sitio Seúl en el que informó que padecía ELA, una enfermedad que afecta progresivamente las neuronas motoras y provoca deterioro muscular, dificultades para hablar, tragar y respirar. En ese artículo, eligió un tono descarnado y sin eufemismos, alejándose de los discursos habituales de lucha o superación.
El texto tuvo amplia circulación en redes sociales y fue interpretado como una decisión consciente de exponer su situación sin apelaciones emotivas. En esa intervención, cuestionó la idealización de la vejez y expresó una mirada pragmática sobre la muerte, coherente con el perfil frontal que mantuvo durante toda su vida pública.
Trayectoria políticaygestión cultural
Nacido en Buenos Aires el 5 de junio de 1964, Lopérfido desarrolló una carrera que combinó periodismo, política y gestión cultural. Durante el gobierno de Fernando de la Rúa ocupó los cargos de secretario de Cultura de la Nación y secretario de Medios de Comunicación, integrando el denominado Grupo Sushi, funcionarios jóvenes que simbolizó una renovación generacional, pero también recibió fuertes críticas.
Lopérfido habló de su enfermedad con crudeza y sin eufemismos.
Años más tarde, fue ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Mauricio Macri. Desde ese rol impulsó reformas en organismos culturales, defendió la profesionalización de la gestión y promovió una agenda orientada a la reorganización administrativa. Su paso por el Teatro Colón, como director general, fue uno de los períodos más visibles, marcado por coproducciones internacionales y conflictos sindicales.
Polémicas ysalida de la función pública
Uno de los episodios que marcó un punto de quiebre en su carrera ocurrió en 2016, cuando cuestionó públicamente las cifras de víctimas de la última dictadura militar. Sus declaraciones generaron un amplio rechazo por parte de organismos de Derechos Humanos y sectores políticos, y derivaron en su salida del Ministerio de Cultura porteño.
Desde entonces, mantuvo presencia en el debate público a través de columnas de opinión y apariciones mediáticas, consolidando un perfil polarizante. Para algunos, representó una voz dispuesta a desafiar consensos; para otros, un dirigente que cruzó límites sensibles de la historia reciente.
Se casó en 2014 con Esmeralda Mitre, en una relación de alta exposición mediática.
Vida personal y últimos años
Su vida privada también tuvo exposición mediática, especialmente por su relación con la guitarrista María Gabriela Epumer y, más tarde, por su matrimonio con Esmeralda Mitre. En 2019 fue padre de su hijo Theo, fruto de su relación con Vinnie Blache Spencer.
En los últimos meses, el avance de la ELA lo alejó progresivamente de la escena pública. Su muerte cierra la trayectoria de una figura central y controvertida de la gestión cultural argentina, cuya última intervención pública estuvo marcada por una reflexión directa sobre la enfermedad y el final de la vida.