El comienzo de la primavera no solo marca el aumento progresivo de las temperaturas y la extensión de las horas de luz: también inicia un período en el que pueden volverse más favorables las condiciones para el desarrollo y propagación de incendios forestales en distintas regiones de Argentina.
¿Por qué aumenta el riesgo de incendios forestales en primavera y qué zonas de Argentina están bajo alerta?
El ingreso a los meses más cálidos vuelve a poner el foco en el peligro de incendios forestales y rurales. El Servicio Meteorológico Nacional utiliza temperatura, humedad, viento y lluvias acumuladas para determinar las condiciones de propagación del fuego.

El peligro no depende únicamente de que haga calor. La combinación entre temperaturas elevadas, baja humedad, viento, falta de precipitaciones y vegetación seca puede hacer que un foco avance rápidamente y resulte más difícil de controlar.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) cuentan con un sistema de evaluación que permite anticipar diariamente las condiciones meteorológicas que pueden favorecer los incendios.
Para hacerlo se utiliza el Índice Meteorológico de Peligro de Incendios Forestales (FWI), una herramienta que contempla diferentes variables relacionadas con el comportamiento potencial del fuego.

La situación ya puede observarse en algunas provincias. Este domingo, por ejemplo, Jujuy presenta sectores con peligro alto y extremo: según el reporte difundido a partir del mapa oficial, la Quebrada, los Valles y las Yungas se encuentran en nivel alto, mientras que el noreste de la Puna presenta peligro extremo.
¿Por qué la primavera favorece los incendios forestales?
El riesgo de incendio aumenta cuando la vegetación pierde humedad y queda disponible como combustible. En ese contexto, una chispa, una quema que se descontrola, una colilla encendida o cualquier otra fuente de ignición puede iniciar un foco.
Uno de los factores centrales es la humedad relativa. Cuando el aire está seco, la vegetación también tiende a perder humedad y puede encenderse con mayor facilidad. Si a esto se suma viento, el fuego puede avanzar con mayor velocidad.
La temperatura también cumple un papel importante. Las jornadas más cálidas favorecen el secado de pastizales, arbustos y otros materiales vegetales. Por eso, el riesgo suele aumentar durante los períodos de mayor temperatura y disminuir cuando se registran lluvias importantes y una recuperación de la humedad.

Pero hay otro elemento que resulta determinante: cuánto llovió durante los días anteriores. El sistema utilizado por las autoridades incorpora las precipitaciones acumuladas de las últimas 24 horas y también considera variables previstas para las próximas jornadas.
El FWI no indica que necesariamente vaya a producirse un incendio. Lo que permite estimar es qué comportamiento podría tener un fuego si se inicia bajo determinadas condiciones meteorológicas.
El indicador se calcula diariamente y permite identificar las áreas donde las condiciones pueden resultar más favorables para la propagación.
Por eso, una zona puede presentar un nivel elevado de peligro aunque en ese momento no haya ningún incendio activo.
El propio sistema nacional fue creado para anticipar situaciones críticas y mejorar la planificación de las tareas de prevención, presupresión y combate. La información meteorológica sirve así para orientar recursos y advertir a la población sobre períodos en los que resulta especialmente importante evitar cualquier fuente de fuego.
¿Qué zonas de Argentina tienen mayor riesgo?
La distribución del peligro cambia todos los días porque depende de las condiciones meteorológicas. Por eso, las autoridades recomiendan consultar el mapa oficial antes de realizar actividades que puedan generar fuego y no tomar como permanente el nivel informado para una provincia.
En los últimos días de agosto, Jujuy aparece como uno de los ejemplos de esta situación. Para este domingo, el reporte señala peligro alto en sectores de la Quebrada, los Valles y las Yungas, mientras que el noreste de la Puna se encuentra en nivel extremo.
Además, el resto de la Puna presenta sectores condicionados por advertencias meteorológicas asociadas al viento.
Durante agosto también se emitieron avisos por peligro de incendios que alcanzaron distintas provincias del norte y centro-oeste. A comienzos de mes, por ejemplo, una advertencia comprendió a La Rioja, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, San Juan, Mendoza, Santiago del Estero, San Luis, Córdoba, Formosa y Chaco.
La evolución hacia la primavera deberá seguirse a partir de los mapas diarios y de los pronósticos climáticos. El SMN publicó el nuevo Pronóstico Climático Trimestral para septiembre-octubre-noviembre de 2026, que constituye la referencia oficial para analizar las tendencias generales de temperatura y precipitaciones durante el comienzo de la primavera.
Este tipo de pronóstico, sin embargo, no permite saber con anticipación qué día habrá un incendio ni dónde se iniciará.
Su función es mostrar tendencias climáticas para un período más extenso. Para conocer el peligro concreto de una jornada determinada, es necesario recurrir al sistema de alerta temprana y al índice de peligro de incendios actualizado.
La prevención también depende de las personas
Las condiciones meteorológicas pueden aumentar o reducir el peligro, pero la mayoría de los incendios comienza a partir de una fuente de ignición que puede evitarse. Por eso, el ingreso a la primavera vuelve a poner en primer plano algunas recomendaciones básicas.
No se debe encender fuego fuera de los lugares habilitados, realizar quemas de residuos o restos de poda cuando están prohibidas ni arrojar colillas o fósforos encendidos. También es importante evitar cualquier actividad que pueda producir chispas en zonas con vegetación seca.
Si se observa humo o un foco de fuego, la recomendación es dar aviso inmediatamente a los servicios de emergencia y evitar acercarse al área afectada.
El riesgo tampoco se limita a los grandes bosques. Los incendios rurales, de pastizales y de interfase urbano-forestal pueden afectar viviendas, rutas, establecimientos productivos y espacios naturales.
Para Santa Fe y el resto de la región, el seguimiento de las condiciones meteorológicas será especialmente importante durante la primavera. El nivel de peligro puede cambiar rápidamente después de un período seco, una jornada con viento o un aumento significativo de la temperatura.
La llegada de la primavera, entonces, no significa que necesariamente habrá más incendios, pero sí que las condiciones para que un fuego se inicie y se propague pueden volverse más favorables en determinadas zonas. Por eso, el seguimiento diario de los mapas oficiales y la prevención resultan claves para reducir el riesgo.








