La provincia de Santa Fe declaró al liso como “Patrimonio Cultural Inmaterial”, promulgando una ley aprobada previamente en la Legislatura.
El liso fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Santa Fe
El documento firmado este jueves por el Ejecutivo sanciona la ley 14.479. Los motivos por los cuáles la tradicional cerveza de formato bien santafesino recibió este mote.

La noticia se oficializó este jueves mediante la publicación del Boletín Oficial de la provincia de Santa Fe, donde se avanzó con la última instancia para poner en ejecución la ley 14.479 a través del Decreto N.º 1845/26.

El texto venía del poder legislativo con las firmas de Clara García, Agustín Lemos, Felipe Michlig y María Paula Salari.
Qué dicen la ley
La ley 14.479 declara “Patrimonio Cultural Inmaterial al Liso por su producción de cerveza de barril sin pasteurizar y su modo tradicional de servido, vinculado a la historia de la identidad gastronómica de la Provincia”.

El documento agrega que “la autoridad de aplicación es establecida por el Poder Ejecutivo,quien debe promover, fomentar y facilitar las actividades y eventos que tengan por objeto revalorizar la producción de cerveza de barril sin pasteurizar, dado su aporte a la gastronomía y al turismo provincial”.
Esta promulgación se anexa a la ya existente desde el Concejo de la ciudad de Santa Fe. El 11 de diciembre de 2014, mediante la Ordenanza N° 12.159, también se lo estableció como Patrimonio Cultural Inmaterial de la ciudad.
Cuál es el origen del liso santafesino
El liso santafesino es una tradicional forma de servir cerveza tirada sin pasteurizar en un vaso cilíndrico de vidrio transparente, delgado, sin relieves ni manija (de unos 250 a 255 cc). Se trata de una costumbre gastronómica que define la identidad social y cervecera de la ciudad de Santa Fe.

Su creación se remonta a la década de 1930 y se le adjudica al maestro cervecero alemán Otto Schneider, quien tras trabajar en la Cervecería Santa Fe fundó la Cervecería Schneider. Al recorrer los bares de la ciudad, Schneider solía pedir que le sirvieran la cerveza de barril en un vaso sin textura ni labrados.

El vidrio completamente liso y transparente permitía observar con precisión la claridad, el brillo, la textura y el color dorado de la bebida, mientras que el vaso pequeño de unos 250 cc aseguraba que la cerveza se tomara rápidamente bien helada, evitando que perdiera temperatura o gasificación.
El verdadero secreto del liso radica en el producto: cerveza de barril fresca y sin pasteurizar distribuida en los bares locales. Al no pasar por el proceso térmico de pasteurización, necesario solo para prolongar la vida útil en embotellados a larga distancia, la bebida conserva una ligereza, un sabor suave y un paso ágil que la distingue de otras cervezas.








