La ciudad de Mar del Plata, uno de los principales destinos turísticos de la costa atlántica argentina, enfrenta en lo que va de la temporada un crecimiento en los avistamientos de medusas cerca de la costa.

La presencia de medusas cerca de la orilla preocupa a turistas y vecinos. Guardavidas explican por qué se producen estos episodios y brindan pautas para evitar picaduras y actuar en caso de contacto.

La ciudad de Mar del Plata, uno de los principales destinos turísticos de la costa atlántica argentina, enfrenta en lo que va de la temporada un crecimiento en los avistamientos de medusas cerca de la costa.
Este fenómeno está vinculado a temperaturas del agua superiores a lo habitual para estas fechas, lo que favorece la reproducción y acercamiento de estos organismos marinos.
Durante los últimos días, guardavidas de distintos balnearios marplatenses han observado un aumento en la cantidad de medusas en zonas cercanas a la orilla, en especial en sectores como Punta Mogotes.

Estos organismos —también llamados “aguavivas”— suelen desplazarse con las corrientes y el viento, pero temperaturas del mar más elevadas de lo normal pueden favorecer su proliferación y acercamiento a áreas de baño.
Según mediciones de temperatura del agua recientes, en distintas playas de Mar del Plata el mar se ubica varios grados por encima del promedio histórico para esta época del año, con registros que superan los 22 °C frente a valores habituales de alrededor de 19 °C. Esto contrasta con la media histórica y podría estar relacionado con las condiciones ambientales actuales.
El fenómeno de medusas cerca de la costa no es inusual en verano, pero el contexto de un mar más cálido de lo habitual intensifica su aparición, según señalaron los mismos guardavidas. Las medusas no atacan deliberadamente, pero al estar más concentradas en zonas de poca oleaje donde se bañan turistas y residentes, las posibilidades de contacto aumentan.
Esta situación ha generado inquietud entre los visitantes, quienes ante la presencia de aguavivas observan cómo su presencia puede afectar la experiencia de baño. Las autoridades y los guardavidas recomiendan prestar atención a las señales y banderas en las playas y considerar opciones alternativas para bañarse cuando se observan medusas en la zona.

Las medusas poseen tentáculos con células urticantes especializadas para capturar alimento, pero que también pueden liberar toxinas al entrar en contacto con la piel humana. La picadura puede causar sensaciones de ardor, enrojecimiento, picazón y sensación de quemadura en el área afectada, según describen especialistas en salud.
En la mayoría de los casos, las picaduras no representan un riesgo grave para la salud, aunque pueden resultar molestas, especialmente para personas con piel sensible o niños. Las reacciones suelen limitarse a irritación local que se resuelve con el tiempo y cuidados básicos.
Ante un contacto con una medusa, los especialistas recomiendan salir del agua de inmediato y evitar frotar la zona afectada, ya que el roce puede liberar más toxinas. Lavar con agua de mar —nunca con agua dulce— ayuda a retirar restos de tentáculos adheridos a la piel.
La aplicación de frío local puede aliviar el dolor y, si se dispone, el uso de vinagre puede neutralizar la acción de las toxinas. En caso de persistencia del malestar, se aconseja consultar a un profesional de la salud.

Si bien no es posible evitar por completo el riesgo de picaduras cuando hay medusas en el agua, existen medidas prácticas que pueden reducir las probabilidades de contacto y mejorar la experiencia de quienes eligen disfrutar del mar en esta temporada:
Atender las indicaciones de guardavidas: ellos monitorean las condiciones del agua y la presencia de medusas en tiempo real.
Observar la presencia de medusas: si se ven organismos en la orilla o flotando en el agua, es aconsejable evitar el baño en ese sector.
Usar protección en la piel: prendas como remeras UV o trajes de neoprene ligeros pueden limitar el contacto directo con la piel.
Entrar al mar con precaución: especialmente en días de poco oleaje, cuando las medusas tienden a concentrarse más cerca de la playa.

Para quienes ya sufrieron una picadura, los guardavidas recuerdan que no se debe tocar los tentáculos, ni siquiera si parecen muertos, ya que pueden seguir liberando toxinas.
Además, recomiendan enjuagarse con agua de mar antes de aplicar cualquier tratamiento local y, en caso de síntomas más severos como dificultad para respirar, mareos o inflamación significativa, buscar atención médica de inmediato.
En temporadas anteriores, episodios similares de medusas en la costa han ocurrido con distintas intensidades, y a veces las autoridades locales han informado sobre la presencia de especies de gran tamaño, lo que aumentó la preocupación pública.
Aunque no siempre implican riesgos elevados, estos fenómenos naturales son parte de la dinámica del ecosistema marino y reflejan la interacción entre condiciones ambientales y organismos costeros.