Quienes planean vacacionar en Brasil durante la temporada estival deben tomar en cuenta, además de los atractivos turísticos, recomendaciones sanitarias específicas relacionadas con insectos presentes en algunas zonas de playa y ambientes arenosos.

Autoridades sanitarias y expertos advierten a quienes planean viajar a playas brasileñas sobre la presencia de un parásito que puede alojarse en la piel de los pies y causar infecciones. Conocido como bicho de pé, este organismo requiere precauciones sencillas para evitar complicaciones.

Quienes planean vacacionar en Brasil durante la temporada estival deben tomar en cuenta, además de los atractivos turísticos, recomendaciones sanitarias específicas relacionadas con insectos presentes en algunas zonas de playa y ambientes arenosos.
Entre estas advertencias se destaca la del llamado “bicho de pé”, un parásito que puede penetrar la piel y provocar infecciones cutáneas si no se toman medidas de prevención básicas.
El “bicho de pé”, conocido científicamente como Tunga penetrans, es una pulga de arena de apenas un milímetro que habita suelos arenosos o de tierra en climas cálidos y tropicales.

Aunque su tamaño es reducido, su impacto en la salud cutánea puede ser significativo cuando la hembra penetra la piel humana para alimentarse y depositar huevos.
Este organismo, presente en regiones del norte de Brasil, así como en otras áreas tropicales de América Latina, el Caribe y África, suele ingresar a la epidermis a través de zonas de la piel expuestas, especialmente los pies desnudos, entre los dedos, debajo de las uñas o en la planta del pie.
Allí se aloja y continúa su ciclo biológico, lo que puede derivar en inflamación, picazón intensa y, con el tiempo, infecciones secundarias si no se atiende a tiempo.

En los primeros momentos tras la penetración de la pulga en la piel la molestia puede ser mínima, pero conforme pasa el tiempo suelen aparecer signos visibles como una pequeña mancha negra con un halo rojizo o blanquecino alrededor, que corresponde a la zona donde el parásito se ubica.
Si no se detecta y trata oportunamente, el cuadro puede evolucionar hacia complicaciones que dificulten la marcha o la movilidad.
El fenómeno no es exclusivo de Brasil; la enfermedad que causa este parásito se denomina tungiasis, y está documentada en diversas zonas tropicales donde viven o transitan humanos y animales domésticos, lo que la convierte en una preocupación de salud pública fuera de entornos turísticos.

La forma más eficaz de evitar problemas relacionados con el bicho de pé es impedir que penetre en la piel. Para ello, especialistas en salud de viajeros recomiendan una serie de precauciones sencillas pero fundamentales antes y durante el viaje a playas o zonas arenosas de Brasil.
Uso de calzado adecuado: Caminar descalzo sobre arena húmeda o tierra sombreada aumenta el riesgo de contacto con el parásito. La recomendación es utilizar siempre sandalias, zapatillas o calzado cerrado, incluso en la playa, especialmente en zonas poco transitadas o cercanas a vegetación.
Inspección diaria de pies y limpieza: Revisar los pies y tobillos todos los días tras actividades al aire libre puede ayudar a detectar cualquier signo temprano de infección o presencia de puntos oscuros en la piel. Mantener una correcta higiene también colabora con la prevención de complicaciones.

Evitar sentarse directamente sobre la arena húmeda: Permanecer sentado o acostado sin protección directamente sobre la arena húmeda puede favorecer el contacto prolongado con áreas donde el parásito se encuentra. Usar una toalla o superficie aislante puede reducir ese riesgo.
En caso de detectar síntomas compatibles con una picadura —como inflamación progresiva, picazón intensa o la aparición de una mancha central oscura rodeada de enrojecimiento—, los especialistas recomiendan no intentar retirar el parásito en forma casera, ya que puede agravar la lesión o generar infecciones secundarias.
En cambio, es aconsejable buscar atención médica profesional para una extracción aséptica y un tratamiento adecuado, que puede incluir desinfección y, si corresponde, antibióticos o refuerzo antitetánico.
Además del bicho de pé, otros problemas cutáneos pueden afectar a los turistas en destinos tropicales, como la larva migrans cutánea —una infección por larvas de parásitos presentes en suelos contaminados con heces de animales domésticos—, que se manifiesta con lesiones rojizas lineales y picazón intensa.
Aquí también la prevención pasa por evitar caminar descalzo y el contacto directo con el suelo.

Si bien el bicho de pé es un motivo concreto de advertencia para quienes planean pasar tiempo en playas brasileñas, los organismos de salud para viajeros también señalan otros riesgos vinculados a picaduras de insectos en general durante el viaje.
Instituciones como la CDC y agencias de salud de varios países recomiendan que quienes visitan Brasil tomen medidas para reducir el contacto con vectores que pueden transmitir enfermedades como dengue, zika, chikunguña y fiebre amarilla, particularmente en zonas tropicales más húmedas y durante la temporada de lluvias.
Para ello, más allá del calzado, se sugiere usar repelentes adecuados, ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, y aplicar otras medidas de protección como redes o mosquiteros en alojamiento cuando sea pertinente.
Además, es aconsejable consultar con un profesional de la salud antes de viajar para evaluar necesidades específicas de vacunación o medidas preventivas adicionales, según el destino dentro de Brasil y las actividades planificadas.