A finales de agosto de 1978 el mundo católico intentaba procesar la elección de un nuevo Papa. En paralelo, en un barrio de la ciudad de Santa Fe, un hombre recibía esa noticia con una emoción particular. Es que el cardenal italiano Albino Luciani, el mismo que acababa de convertirse en Juan Pablo I, era su primo hermano.
El Papa Juan Pablo I tenía un primo en barrio María Selva: la historia que sorprendió a todos en 1978
Albino Luciani y Pío de Dea Luciani habían nacido en el mismo pueblo italiano, pero sus vidas tomaron caminos completamente distintos. Uno terminó en el Vaticano; el otro, en una casa de la calle Gorostiaga al 2200.

El Litoral, al igual que otros medios de comunicación, fue hasta esa casa de Gorostiaga 2200 y encontró una historia no muy diferente a otras muchas de la Argentina del siglo pasado, que contó en su edición del 29 de agosto. Sus ingredientes eran viajes, cartas espaciadas por el océano y un parentesco que de la noche a la mañana cambió de escala.

Pío de Dea Luciani tenía 74 años y hacía 50 que vivía en la Argentina cuando se enteró de que era primo de Su Santidad. Vivía en el barrio María Selva con su esposa Carolina, y hasta ese 26 de agosto de 1978 su apellido no tenía nada de extraordinario para nadie fuera de su círculo íntimo.
El vínculo era directo, ya que la madre de Pío era hermana del padre de Albino Luciani. Habían nacido en el mismo pueblo y compartido la infancia a pocas cuadras de distancia. Hasta que las vidas de ambos tomaron rumbos diferentes.

Dos caminos
Cuando Albino tenía apenas 14 años y ya había definido su vocación sacerdotal, Pío iniciaba el viaje hacia la Argentina. Uno enfilaba hacia el seminario, la diócesis de Belluno y, décadas más tarde, el patriarcado de Venecia. El otro hacia Santa Fe, a una vida común, hacia el anonimato de cualquier inmigrante italiano de posguerra.
Pero la lejanía no rompió el contacto. Lo que quedó fue la correspondencia, cada vez más espaciada por el paso del tiempo pero nunca del todo interrumpida. Cartas que, como recordaba el propio Pío ante El Litoral, "son lo único que a la distancia nos permite acercar a los seres queridos".

Entre esas cartas guardaba una en particular, la que Albino le había mandado ya como Patriarca de Venecia, acompañada de un almanaque con su imagen episcopal. Un objeto pequeño que, sin que nadie pudiera preverlo, terminaría siendo el testimonio de un vínculo familiar con el Papa.
"La emoción fue inmensa"
Nadie en el cónclave ni en la prensa especializada esperaba que Luciani fuera Papa. Mucho menos su primo Pío. Es que no estaba entre los favoritos. Por eso la noticia lo tomó, como a buena parte del mundo católico, completamente por sorpresa.

"La emoción fue inmensa, yo estaba en el club (el Centro Friulano) y me avisaron", contó Pío a El Litoral, todavía conmovido por el episodio. No pudo contener las lágrimas, ya que tener un primo hermano al frente de la Iglesia Católica era algo muy difícil de asimilar.
Breve reinado
El pontificado de Luciani duraría apenas 33 días. Tras su muerte, ocurrida el 28 de septiembre de 1978 se tejieron varias hipótesis y teorías conspirativas. Algunas de las cuáles llegaron incluso al cine, en el "El padrino III".

Pero la crónica de El Litoral quedó como un registro de ese instante en que la "Historia” grande y la vida de un hombre de un barrio santafesino se tocaron, aunque fuera fugazmente.








