Santa Fe conoce de veranos intensos. Todo un clásico la seguidilla de días agobiantes y la culminación con una tormenta de película. Algunos fenómenos climáticos pasan a ser dramáticos, con destrozos y pérdidas materiales y humanas. Es el caso de lo ocurrido en la temporada estival de 1960.
Ciudad incomunicada, un buque hundido y un muerto: el saldo de una feroz tormenta que golpeó en los 60
En el verano de ese año, un temporal de lluvia y viento pegó fuerte en la capital santafesina dejando consecuencias graves, incluso con una pérdida humana.

Una magnífica crónica de El Litoral dio cuenta de cómo una tormenta provocó sensaciones encontradas en la población. Por un lado, el ansiado alivio a las altas temperaturas, tan típicas de la región; por otro, el saldo de un temporal que literalmente asestó un golpe duro a la capital santafesina.

“Serios inconvenientes”
El artículo del vespertino enumeró con lujos de detalles cada uno de los problemas, no sin antes introducir la temática con una explicación magnífica: “Después de dos semanas agobiadoras en que la temperatura ambiente superó constantemente los 36 grados, llegando un día a los 39, hoy amaneció con cielo encapotado, sin que presagiara la violenta tempestad que horas más tarde se desató”, comenzaba.
“De pronto se vio avanzar, desde el suroeste una cresta de negros nubarrones revolviéndose amenazantes a gran velocidad. La ciudad tuvo entonces la sensación de que por fin se iba a producir el cambio que reclamaba la fatigada resistencia de la población”, seguía.

“No tardó mucho en llegar la triple corona de nubes, impresionante por sus variados colores, continente de furias naturales que venían a barrer con la sofocación que nos estaba pareciendo interminable. Y a las 8.30 se desencadenó la tempestad con todos sus látigos, silbó el viento, se produjo el desparramo de la gente que andaba en sus ocupaciones por las calles”, describió el diario.
“Desgraciadamente las tempestades de esta magnitud tienen un doble rostro; alegran al desterrar el calor, pero provocan daños que, como en esta oportunidad asumen el carácter de tragedia”, continuaba el artículo.
Y contó: “En efecto, la furia del viento, a más de ocasionar los habituales perjuicios en las líneas de corriente eléctrica, telefónicas y el desgajamiento de árboles, provocó un desgraciado accidente en el dique 1 del puerto local al causar el hundimiento de un buque motor y la muerte de uno de sus tripulantes, de lo que informamos más ampliamente en sección aparte”.

Problemas por todos lados
Según la crónica los vientos registrados alcanzaron por momentos los 120 km/h. “Al recorrer las calles santafesinas tuvimos ocasión de comprobar los daños causados. Nuevamente observamos que el sistema de desagües de nuestra ciudad es deficiente; muchas calles que se inundan formando verdaderos ríos, que para desagotarse requieren largo tiempo”, aseguraba.
Y sostuvo: “Esto motiva, lógicamente, inconvenientes a la gente que debe trasladarse, lo que en estos días se agrava por los paros parciales de los tranviarios”.

Postes caídos, árboles tumbados, carteles publicitarios golpeados fueron apenas algunos de los problemas descritos por la nota que se suscitaron en en centro y la zona de bulevar Pellegrini.
Entre tantos inconvenientes, se produjo el corte total de las comunicaciones que aquel entonces predominaba en la ciudad. “Según comunicaron las autoridades locales de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, nuestra ciudad quedó incomunicada totalmente con todo el país”, publicó El Litoral.

Y agregaba que “la delegación local de Correos y Telecomunicaciones informó, asimismo, que quedaron interrumpidas las comunicaciones telegráficas. Por otra parte, ante los desperfectos en el suministro de energía eléctrica no pudo funcionar la emisora local”.
Como si fuese poco, los embates de las ráfagas afectaron las instalaciones del aeropuerto de Sauce Viejo. “El viento arrancó los portones de los hangares de la Dirección de Aeronáutica de la provincia, donde se guardan las máquinas propiedad del estado. Afortunadamente no significó ningún inconveniente para los aviones y otro material”, afirmó El Litoral.









