Cuáles son las supersticiones que marcan al martes 13 como día de mala suerte
Supersticiones sobre el martes 13 persisten en España y en gran parte de América hispana y explican por qué muchas personas atribuyen mala suerte a esa fecha. La asociación combina la figura de Marte, el planeta y dios de la guerra, con la mala fama histórica del número 13, y se transmite en refranes, costumbres y advertencias cotidianas.
La creencia popular toma forma en expresiones como «En martes 13, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes», un refrán que resume la precaución social frente a la mala fortuna. Estas Supersticiones populares operan como normas informales: aconsejan evitar decisiones importantes y, en muchos hogares, modificar planes por temor a un mal presagio.
El vínculo entre el día y la mala fama también aparece en relatos históricos y mitológicos que alimentan las creencias contemporáneas. Marte, identificado con el conflicto, refuerza la idea de riesgo; el número 13 aporta otra capa simbólica ligada a traición y desastre en tradiciones religiosas y esotéricas.
Costumbres y rituales asociados
Como resultado, la superstición no solo es verbal: itinerarios, reservas y contratos se reprograman por la creencia en la mala suerte, y en algunos ambientes comerciales y sociales el martes 13 adquiere un peso práctico que refleja la persistencia de estas creencias.
Los más supersticiosos recomiendan posponer firmas de contratos y otros trámites.
Las prácticas asociadas a la creencia incluyen evitar casarse o embarcarse y tener precaución al tomar decisiones importantes; el refranero popular recoge estas recomendaciones y las convierte en guía social. En varios países de habla hispana esas costumbres aparecen en chistes, en consejos familiares y en la vida cotidiana, donde la superstición influye en conductas concretas.
Origen histórico
Además, en la tradición popular se mezclan rituales menores: desde cruzar los dedos hasta posponer trámites, actos que reflejan la intención de impedir la mala suerte. Esas prácticas no tienen base científica y funcionan como formas de prevención cultural frente a lo incierto.
En la esfera pública, la fobia social ante el martes 13 tiene manifestaciones institucionales: se evita la fila 13 en aviones y edificios porque se asume que los pasajeros rechazarían esa numeración, un efecto económico y administrativo derivado de la creencia.
Curiosidades y datos insólitos
El nombre del día proviene del latín dies Martis y la asociación con Marte —planeta y deidad de la guerra— le confirió antigüamente un tono bélico y ominoso. En la Edad Media Marte fue llamado «el pequeño maléfico» y se le vinculó con destrucción y violencia, lo que reforzó la idea de un martes adverso.
El número 13 aporta otra capa: en la tradición cristiana la Última Cena reunió a trece comensales y desde entonces el 13 cargó con connotaciones negativas; además, relatos como la supuesta caída de la Torre de Babel en martes 13 o la caída de Constantinopla el martes 29 de mayo de 1453 se integraron al repertorio histórico que explica la fama del día.
Diferencias con el viernes 13
Por comparación cultural, la mala suerte del martes 13 en el mundo hispano es análoga al viernes 13 en las culturas anglosajonas y al viernes 17 en Italia, lo que muestra que el temor se reasigna según códigos locales; asimismo, existe el término trezidavomartiofobia que nombra la fobia específica al martes 13.
En paralelo, algunas personas atribuyen buena suerte al número y lo eligen para apuestas, lo que evidencia que las creencias sobre el martes 13 no son unívocas sino parte de un repertorio simbólico en el que coexisten miedo y oportunidad.
Existe el término trezidavomartiofobia, que nombra la fobia específica al martes 13.
Hoy, la consecuencia humana más visible es práctica: agendas y planes se ajustan por la creencia, las reservas se postergan y ciertas numeraciones se evitan en el transporte y la arquitectura, lo que convierte una superstición en un efecto social tangible.