Una fuerte tormenta con granizo de gran tamaño generó destrozos en viviendas y pérdidas en la producción de los vecinos de los departamentos mendocinos San Rafael, Santa Rosa y otras zonas cercanas.

La tormenta avanzó desde el sudoeste hacia el noreste, intensificándose sobre Santa Rosa, con granizo y vientos que provocaron daños severos en la vegetación. El 6 de enero de 2025, un fenómeno de similares características afectó a la región.

Una fuerte tormenta con granizo de gran tamaño generó destrozos en viviendas y pérdidas en la producción de los vecinos de los departamentos mendocinos San Rafael, Santa Rosa y otras zonas cercanas.
Con fuertes ráfagas de viento y una abundante precipitación de lluvia y granizo, un frente de tormenta afectó este martes a gran parte del departamento de Santa Rosa, incluida su villa cabecera y zonas de influencia.
El fenómeno, que terminó impactando con mayor intensidad en el Este provincial, se originó en el sudoeste de la provincia cerca de las 15.30 y avanzó progresivamente hacia el noreste, ganando volumen y potencia.

El crecimiento del sistema fue seguido en tiempo real a través de los radares de la Dirección de Contingencias Climáticas, donde se observó con claridad la formación de un núcleo tormentoso de considerable intensidad.
Tras atravesar el departamento de Rivadavia, ya desplazado hacia el este, el frente descargó toda su fuerza sobre Santa Rosa.

Los primeros reportes de daños surgieron desde la villa cabecera del departamento, donde la combinación de viento, lluvia y granizo provocó destrozos en la vegetación, con árboles y ramas caídas, y afectaciones puntuales en infraestructura.

Con el correr de las horas, se aguardaba un relevamiento más preciso para dimensionar el alcance total de los perjuicios ocasionados por el temporal.
En tanto, fueron los propios vecinos los que enumeraron los daños compartiendo fotos y videos en las redes sociales.
Tal como informara oportunamente El Litoral, el lunes 6 de enero de 2025 un temporal de similares características afectó la región cuyana, causando serios destrozos en la zona sur de Mendoza.
Techos volados, árboles caídos y cortes de electricidad y telecomunicaciones fueron las principales consecuencias de aquella tormenta, que los vecinos describieron entonces como “viento tipo tornado”, señalando que nunca antes habían presenciado un fenómeno similar.