Una potente tormenta de radiación solar de categoría S4 se encuentra en desarrollo y es considerada la más fuerte registrada en más de dos décadas.

El fenómeno, monitoreado por organismos internacionales de meteorología espacial, genera preocupación por su impacto potencial en las comunicaciones, la navegación satelital y los sistemas espaciales, especialmente en regiones de latitudes altas.

Una potente tormenta de radiación solar de categoría S4 se encuentra en desarrollo y es considerada la más fuerte registrada en más de dos décadas.
El fenómeno, monitoreado por organismos internacionales de meteorología espacial, genera preocupación por su impacto potencial en las comunicaciones, la navegación satelital y los sistemas espaciales, especialmente en regiones de latitudes altas.
Las tormentas solares se clasifican según su intensidad y el tipo de radiación que liberan. En este caso, se trata de una tormenta de radiación solar de nivel S4, considerada “severa” dentro de la escala utilizada por los centros de monitoreo espacial.
Este tipo de eventos se caracteriza por una elevada emisión de protones energéticos que pueden alcanzar la órbita terrestre.
Especialistas señalan que no se registraba un evento de esta magnitud desde 2003, durante un período de alta actividad solar, lo que convierte a la actual tormenta en una de las más intensas del siglo.
Según los reportes técnicos y la experiencia en eventos similares, una tormenta S4 puede provocar una serie de efectos temporales:
Los expertos aclaran que estos impactos no son uniformes en todo el planeta y que, en la mayoría de los casos, se manifiestan de forma localizada y por períodos limitados.
Los sectores más expuestos a los efectos de una tormenta solar severa son:
Para la población en general, no se esperan apagones masivos ni daños directos en la superficie, aunque sí pueden registrarse anomalías técnicas puntuales.
Los organismos internacionales de meteorología espacial continúan monitoreando la evolución del evento en tiempo real. La intensidad de la tormenta puede variar en las próximas horas, por lo que se emiten alertas preventivas para operadores de satélites, aerolíneas y servicios críticos.
La actual tormenta se enmarca en un período de alta actividad del ciclo solar, una fase en la que aumentan las erupciones y eyecciones de masa coronal. Si bien estos fenómenos son naturales, los avances tecnológicos hacen que sus efectos sean hoy más relevantes para las infraestructuras modernas.