Las calles de Rosario volvieron a convertirse en una particular exposición sobre ruedas. Autos clásicos, modelos de colección, detalles cuidados durante años y una pasión compartida fueron los protagonistas de una jornada que reunió a fanáticos de los fierros.
El auto de Volver a Futuro se paseó por Rosario y sorprendió a los fanáticos
Fue en el marco de una jornada que reunió autos clásicos, elegancia y pasión por los fierros. Entre las máquinas, apareció un DeLorean que parecía desafiar al tiempo.

La propuesta permitió disfrutar de vehículos de distintas épocas, con modelos que conservan buena parte de su configuración original y otros que fueron restaurados minuciosamente por sus propietarios.
Para quienes disfrutan de la historia del automóvil, este tipo de encuentros representa mucho más que una exhibición. Cada vehículo tiene detrás una historia, desde el tiempo dedicado a su restauración hasta los kilómetros recorridos y las anécdotas de quienes los mantienen en circulación.
Rosario cuenta con una comunidad activa vinculada a los autos históricos y antiguos, y este tipo de encuentros permite que esas máquinas vuelvan a ocupar las calles y sean observadas por vecinos y aficionados.
Una colección sobre ruedas
Entre los protagonistas de la jornada hubo modelos capaces de llamar la atención por sus líneas, sus motores y también por la época a la que pertenecen.
El atractivo de los clásicos está precisamente en esa capacidad de transportar a otra época. Carrocerías, interiores, instrumental y soluciones mecánicas que fueron habituales décadas atrás hoy se convierten en piezas de colección.

Los propietarios, además, suelen dedicar una parte importante de su tiempo al mantenimiento de estos vehículos. Conseguir repuestos, conservar piezas originales y mantener en funcionamiento motores que llevan décadas de historia son algunas de las tareas que forman parte de la afición.
En medio de ese desfile apareció uno de los autos más reconocibles de la cultura popular: un DMC DeLorean.
Su presencia no pasó inadvertida. La carrocería de acero inoxidable sin pintura, las puertas de ala de gaviota y su particular diseño hicieron que el deportivo se destacara inmediatamente entre los demás vehículos.

El auto que desafió al tiempo
El DeLorean fue fabricado por la DeLorean Motor Company entre 1981 y 1982. Aunque suele ser conocido como DMC-12, esa denominación correspondía al proyecto y no fue utilizada comercialmente para identificar al modelo de producción.
El primer prototipo había aparecido en 1976 y el proyecto atravesó diferentes modificaciones antes de llegar a la versión definitiva. Para su desarrollo participaron figuras destacadas de la industria automotriz, entre ellas el ingeniero Colin Chapman, fundador de Lotus.

El modelo de producción utilizó un motor V6 PRV, desarrollado conjuntamente por Peugeot, Renault y Volvo, ubicado en la parte trasera del vehículo.
Pero la historia del DeLorean trascendió rápidamente las características técnicas.

Su aparición en la trilogía Volver al futuro lo convirtió en un verdadero objeto de culto. En las películas, el deportivo se transforma en una máquina capaz de viajar por el tiempo y queda asociado para siempre con esa imagen.
La paradoja es que, décadas después de que las últimas unidades salieran de fábrica, el DeLorean todavía conserva una apariencia que parece adelantada a su época.
Se estima que se fabricaron al menos 8.500 unidades antes del final de la producción en 1982. Algunas de ellas todavía recorren las calles y participan de encuentros de autos clásicos, como ocurrió en Rosario.
Entre clásicos de diferentes generaciones, la presencia del deportivo de acero inoxidable aportó una cuota especial a la jornada. Un vehículo que nació hace más de cuatro décadas y que, gracias a su diseño y a su historia, todavía consigue el mismo efecto: hacer que quienes pasan se detengan para mirarlo.
Porque algunos autos antiguos conservan su valor por la historia que representan. Otros, además, consiguen algo más difícil: seguir pareciendo únicos con el paso del tiempo.








