Al menos 17 personas, entre ellas una agente de la Policía, perdieron la vida en un tiroteo ocurrido en una comunidad rural en el este de Canadá y que se ha convertido en el tiroteo más sangriento en la historia del país, informaron este domingo las autoridades.
La Policía Montada indicó que la oficial fallecida es Heidi Stevenson, quien pertenecía a esa institución desde hacía 23 años, y reveló que el sospechoso de la masacre, identificado como Gabriel Wortman, un técnico dental de 51 años, también murió.
Inicialmente, la Policía informó de que Wortman había sido capturado por los agentes, pero posteriormente se supo que el supuesto autor de los disparos fue abatido en la localidad de Enfield, a unos 100 kilómetros al sur de Portapique.
Esta masacre, cuyo saldo no es definitivo, es ya la peor que se haya visto en Canadá desde 1989, cuando un hombre disparó a 15 mujeres en Montreal. Los tiroteos masivos son relativamente escasos en Canadá, cuyas leyes de propiedad de armas son más estrictas que las de Estados Unidos.
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La persecución duró 12 horas
La Real Policía Montada de Canadá (RCMP) ha indicado que los disparos se iniciaron el sábado por la tarde en la ciudad costera de Portapique, a unos 100 km al norte de la capital de la provincia, Halifax.
Tras recibir avisos de disparos, los agentes de policía acudieron a una vivienda donde hallaron a varias de las víctimas. El presunto autor de los asesinatos había huido cuando llegaron las autoridades, lo que desencadenó una persecución de hasta 12 horas por toda la provincia.
Fuentes oficiales han informado de que Wortman, que se hizo pasar por policía, atacó también a varias personas en otros puntos de la región. El hombre fue finalmente arrestado el domingo. "La persecución terminó esta mañana cuando el sospechoso fue localizado. Puedo confirmar que ha muerto", ha dicho un portavoz de la policía. No se han especificado los motivos del autor.
"Es demasiado pronto para hablar de motivación", ha dicho Leather, Oficial de Operaciones Criminales de la RCMP a cargo de las investigaciones criminales. "Parece que al menos algo de esto era de naturaleza aleatoria", ha añadido. Muchas de las víctimas "no parecen tener ninguna conexión con el tirador".
"Nunca me imaginé cuando me fui a la cama anoche que me despertaría con la horrible noticia de que un tirador activo andaba suelto en Nueva Escocia", ha dicho el primer ministro de Nueva Escocia, Stephen McNeil. "Este es uno de los actos de violencia más injustificados de la historia de nuestra provincia", ha añadido, señalando que este suceso suponía una pesada carga adicional a los esfuerzos por contener el coronavirus.
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, ha expresado a través de Twitter un mensaje de apoyo para los afectados por el suceso. "En nombre de todos los canadienses, quiero que sepan que estamos aquí para ayudarlos, y que estaremos aquí para ustedes en los próximos días y semanas", ha añadido en el tuit.
"Hoy es un día devastador para Nueva Escocia, y permanecerá grabado en la mente durante muchos años", ha declarado a los periodistas Lee Bergerman, comandante de la RCMP en Nueva Escocia.