Agostina Páez tras el juicio en Brasil: “Muchos moralistas me querían matar por un error”
Luego de meses de incertidumbre y tras ser autorizada por la Justicia brasileña a regresar a la Argentina, la abogada rompió el silencio. Admitió su responsabilidad en el episodio de injuria racial y cuestionó la virulencia de los ataques recibidos en redes sociales.
La abogada denunció haber vivido en un estado de "paranoia constante", saliendo a la calle totalmente tapada para evitar ser reconocida y agredida.
La abogada argentinaAgostina Páez, quien permaneció retenida en Río de Janeiro desde mediados de enero bajo una causa por injuria racial, realizó este miércoles un profundo descargo público tras conocerse que podrá volver al país. En un giro procesal que alivió su situación judicial, la joven reconoció que su reacción fue un "error grave" y aseguró haber atravesado un proceso de aprendizaje sobre la sensibilidad del racismo en Brasil.
El descargo y la admisión del error
Tras la audiencia, Páez dejó atrás la estrategia defensiva inicial para adoptar una postura de arrepentimiento. "Pedí perdón y hoy vuelvo a hacerlo. Me arrepiento de mi reacción. Cometí un grave error, sea cual sea el contexto", expresó la abogada.
La joven, que debió utilizar una tobillera electrónica durante gran parte del proceso, explicó que el tiempo de reclusión obligatoria le sirvió para interiorizarse en la legislación brasileña y en el impacto social de sus actos. "Desconocía lo que implicaba el racismo en este país; me ha obligado a rever mis actitudes y a cuidar mis palabras", añadió, subrayando que su intención no es justificar lo ocurrido, sino asumir las consecuencias.
Tras la audiencia, Páez dejó atrás la estrategia defensiva inicial para adoptar una postura de arrepentimiento.
"Muchos moralistas me querían matar"
A pesar de su pedido de disculpas, Páez no ocultó el "calvario" que, según ella, vivió debido a la exposición mediática y el acoso en plataformas digitales. "Había muchos moralistas que me querían matar", sentenció, haciendo referencia a las constantes amenazas de muerte y al "ensañamiento" que sufrió desde que el video de su gesto —imitando a un mono— se volvió viral.
La abogada denunció haber vivido en un estado de "paranoia constante", saliendo a la calle totalmente tapada para evitar ser reconocida y agredida. "Fue la peor experiencia de mi vida. Me siento aliviada de que esto termine, pero el daño psicológico es inmenso", relató ante la prensa a la salida de los tribunales.
Resolución judicial y regreso a casa
El conflicto legal comenzó tras un incidente en un restaurante de Río de Janeiro, donde Páez fue acusada de realizar gestos racistas hacia un empleado. El martes, el Tribunal Penal N°37 aceptó la solución propuesta por la defensa de reducir la pena a 2 años en suspenso más la condición de realizar trabajos comunitarios y pague una caución, en lugar del pedido de la fiscalía, que había solicitado una condena de 15 años de prisión en Brasil.
En una audiencia clave, el juez resolvió además que la abogada pueda volver a Argentina para continuar el proceso. Sin embargo, el fallo no está firme y resta que el juez decida el monto de indemnización - el cual podría ascender a 50 mil dólares para cada denunciante -así como también los pasos a seguir para a Agostina le quiten la tobillera electrónica y pueda regresar a Argentina.
Tras la audiencia, Páez dejó atrás la estrategia defensiva inicial para adoptar una postura de arrepentimiento.
Finalmente, la Justicia dispuso una pena reducida de dos años (en suspenso) y el pago de una indemnización económica a las víctimas. Con esta resolución y la intervención del Consulado Argentino, Páez quedó habilitada para retornar a su provincia natal, Santiago del Estero, trámite que se haría efectivo en los próximos días una vez que se completen los pasos administrativos para el retiro de la tobillera electrónica.
El caso de Agostina Páez marca un precedente sobre la severidad de las leyes de injuria racial en el país vecino y sirve como recordatorio de que los actos de discriminación, independientemente de la intención o el desconocimiento de las leyes locales, conllevan responsabilidades penales ineludibles. La joven concluyó asegurando que, una vez en Argentina, buscará "guiar a otras personas para que no pasen por lo mismo" y fomentar el diálogo sobre el respeto cultural.