El Anak Krakatoa volvió a mostrar una intensa actividad durante los primeros días de septiembre y las autoridades de Indonesia mantienen una vigilancia permanente sobre el volcán.
Anak Krakatoa volvió a entrar en erupción:por qué es tan peligroso y qué podría pasar si aumenta su actividad
El volcán ubicado en el estrecho de Sunda, entre Java y Sumatra, permanece en nivel III de alerta. En los últimos días registró un episodio eruptivo continuo de 25 horas y las autoridades advierten que la probabilidad de nuevas erupciones sigue siendo alta.

El episodio más reciente comenzó el 4 de septiembre y se extendió durante unas 25 horas, hasta la madrugada del 6. Aunque esa fase terminó, el volcán continuó registrando erupciones de tipo estromboliano y el nivel de actividad se mantiene en III, Siaga (Alerta).
La atención sobre el Anak Krakatoa no se explica solamente por las erupciones actuales. Su ubicación, su historia geológica y, especialmente, el antecedente del tsunami de 2018 hacen que cualquier aumento significativo de su actividad sea seguido con especial cuidado. Sin embargo, las autoridades indonesias no han informado que actualmente exista una nueva amenaza de tsunami.

Un volcán joven que nació después de una de las grandes erupciones de la historia
El Anak Krakatoa —cuyo nombre significa “hijo de Krakatoa”— se encuentra en el estrecho de Sunda, entre las islas de Java y Sumatra. Es un volcán activo de tipo A y pertenece administrativamente a la provincia de Lampung. El monitoreo se realiza desde dos puestos de observación ubicados en Kalianda, en Lampung, y Pasauran, en Banten.
Su historia está directamente vinculada con la gigantesca erupción del Krakatoa de 1883. Según los registros del Servicio Geológico de Estados Unidos y el Programa Global de Vulcanismo del Smithsonian, aquella erupción produjo el colapso de parte del edificio volcánico y dejó una gran caldera. El actual Anak Krakatoa comenzó a construirse posteriormente dentro de esa estructura y registra actividad eruptiva frecuente desde 1927.
La erupción de 1883 es uno de los antecedentes que explican por qué la zona requiere una vigilancia especial. El Servicio Geológico de Estados Unidos señala que el fenómeno provocó más de 36.000 muertes, en su mayoría vinculadas con los tsunamis que afectaron las costas de Sumatra y Java. También se registraron corrientes piroclásticas que atravesaron el estrecho de Sunda.

Qué está pasando ahora con Anak Krakatoa
El actual episodio de actividad comenzó meses atrás. El Badan Geologi de Indonesia informó que desde el 1 de junio de 2026 los satélites Sentinel habían detectado emisiones de dióxido de azufre, anomalías térmicas y la aparición de puntos calientes en el cráter. Por ese motivo, el 2 de julio el nivel de actividad pasó de II, Waspada (Vigilancia), a III, Siaga (Alerta).
Desde entonces se registraron erupciones de tipo estromboliano, caracterizadas por explosiones que pueden arrojar material incandescente y cenizas. El 5 de septiembre comenzó una fase diferente: una erupción continua que se prolongó durante aproximadamente 25 horas. El episodio empezó a las 23.07 del 4 de septiembre y finalizó a las 00.04 del 6 de septiembre.
Durante esa fase, los observadores registraron un resplandor rojo intenso y un fenómeno que el Badan Geologi describió como semejante a una fuente de lava. Este tipo de actividad puede estar acompañado por emisión de lava.
Después del final de la erupción continua se produjeron nuevas explosiones estrombolianas. En la evaluación del 7 de septiembre, las autoridades informaron tres erupciones de ese tipo, además de nueve eventos de emisión de gases y cenizas, 93 terremotos de baja frecuencia, 98 eventos híbridos o de fases múltiples, cuatro episodios de tremor continuo y un terremoto volcánico superficial.
Por qué el volcán puede ser peligroso
El riesgo no depende únicamente de que se produzca una gran explosión. En el caso del Anak Krakatoa, las autoridades identifican diferentes peligros asociados con su actividad.
El Badan Geologi señala que, mientras se mantiene el nivel III, existe riesgo por proyección de rocas incandescentes, lluvia de cenizas y posibles flujos de lava si vuelve a producirse una erupción continua. Por ese motivo, se estableció una zona de exclusión de tres kilómetros alrededor del centro de actividad.
A esto se suma un factor particularmente importante: el volcán se encuentra directamente en el mar. Esa característica hizo que el colapso parcial de una de sus laderas durante la erupción de diciembre de 2018 generara un tsunami.
El BMKG, la agencia meteorológica y geofísica de Indonesia, explicó que aquel tsunami no fue provocado por un terremoto tectónico. La erupción del Anak Krakatoa desencadenó un deslizamiento de una parte del edificio volcánico hacia el mar. El organismo calculó posteriormente que el deslizamiento involucró una superficie de aproximadamente 64 hectáreas.
El fenómeno dejó una enseñanza clave: una erupción volcánica en este lugar puede generar un tsunami sin necesidad de que exista un gran terremoto. BMKG lo utiliza como uno de los principales ejemplos de tsunami no tectónico y reforzó desde entonces sus sistemas de monitoreo y alerta.

¿Qué podría pasar si aumenta la actividad?
Un incremento de la actividad no significa automáticamente que vaya a producirse un evento como el de 1883 o un nuevo tsunami. De hecho, las autoridades indonesias no están anunciando actualmente un escenario de ese tipo.
Lo que sí indican los informes oficiales es que la probabilidad de nuevas erupciones continúa siendo alta. En su evaluación del 7 de septiembre, el Badan Geologi señaló que la dinámica volcánica sigue siendo monitoreada y que los peligros previstos incluyen nuevas emisiones de material incandescente, lluvias de cenizas y, si vuelve una fase eruptiva continua, posibles flujos de lava.
El escenario de mayor preocupación es el que involucra una modificación importante de la estructura del volcán. La experiencia de 2018 demostró que un desprendimiento de material volcánico hacia el mar puede desplazar grandes cantidades de agua y generar un tsunami.
Por eso, un eventual cambio de comportamiento del volcán requiere seguimiento no sólo de las erupciones, sino también de su estructura y de las condiciones del mar.
Pero existe una diferencia fundamental entre posibilidad y pronóstico: que el volcán tenga antecedentes de generar tsunamis no significa que cada aumento de actividad vaya a producir uno.

El nivel de alerta se mantiene en III
Tras el episodio eruptivo continuo de 25 horas, la actividad disminuyó y volvió a presentar el patrón de explosiones más breves que caracteriza al Anak Krakatoa. Sin embargo, los registros sísmicos continúan mostrando una dinámica importante y las autoridades decidieron mantener el nivel III, Siaga.
Por ahora, la recomendación oficial es mantener despejada el área de tres kilómetros alrededor del centro de actividad y seguir exclusivamente la información emitida por el Badan Geologi y el PVMBG. Para las poblaciones costeras de Banten y Lampung, las autoridades pidieron mantener la calma y no difundir versiones no verificadas sobre un supuesto tsunami provocado por las erupciones actuales.
El Anak Krakatoa, por lo tanto, no necesita estar atravesando una erupción catastrófica para ser considerado un volcán de riesgo. Su actividad frecuente, su ubicación en el estrecho de Sunda y el antecedente de 2018 explican por qué es uno de los volcanes que requiere una vigilancia permanente.
El dato central hoy es otro: la actividad continúa, el nivel de alerta permanece en III y las autoridades consideran alta la probabilidad de nuevas erupciones en los próximos períodos.








