El expresidente de Bolivia, Evo Morales, dispuso el levantamiento de las medidas de fuerza y los bloqueos de rutas que mantenían paralizadas a distintas regiones del territorio nacional. La determinación del líder cocalero abrió un proceso de normalización paulatina en la distribución y el abastecimiento de alimentos, combustibles y productos de primera necesidad para la población.
Evo Morales ordenó levantar los bloqueos de rutas y empieza a normalizarse el abastecimiento
El exmandatario anunció una suspensión temporal de las protestas que exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La liberación de caminos permitió el ingreso de camiones con alimentos y combustibles, aunque persiste la tensión en Cochabamba.

Las protestas sociales se habían agudizado con fuerza desde los primeros días de mayo, impulsadas por sindicatos, agrupaciones indígenas y productores de hoja de coca.
Las movilizaciones reclamaban la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz, en un contexto signado por una severa crisis financiera y cambiaria que diversos analistas privados catalogan como la más compleja de las últimas cuatro décadas.

El anuncio desde Cochabamba: "Es una tregua"
Durante una asamblea multisectorial con las principales organizaciones sindicales en el Chapare —su histórico bastión político y social en el departamento de Cochabamba—, Morales fundamentó los motivos de la suspensión de los cortes viales. "Por ahora observamos una tregua.
No se trata de una rendición", enfatizó el exmandatario, quien ejerció el Poder Ejecutivo del país entre los años 2006 y 2019.
En el período de mayor virulencia de las protestas, el gobierno central llegó a reportar la presencia de casi 100 puntos de corte simultáneos en toda la red vial boliviana.
La posterior declaración oficial del estado de excepción por parte del Ejecutivo nacional aceleró el despeje de los caminos; para las primeras horas de este lunes, los únicos nueve piquetes remanentes se localizaban de forma exclusiva en los accesos de Cochabamba.

Reactivación comercial
La flexibilización de los bloqueos generó un alivio inmediato en las principales cadenas de comercialización urbanas. En los centros vecinales y mercados de abasto disminuyeron las extensas aglomeraciones de personas y los incidentes cotidianos por la falta de stock.
Diversas variedades de carnes y verduras reaparecieron de manera fluida en las góndolas de venta al público, aunque la reactivación generalizada sigue mostrando limitaciones estructurales debido a la fuerte pérdida del poder adquisitivo de los sectores populares.
Por el contrario, el esquema de provisión de hidrocarburos presenta un escenario más rezagado. Las deficiencias operativas en el suministro de combustibles ya preexistían al inicio de las protestas, por lo que las estaciones de servicio todavía registran largas filas de vehículos particulares y transporte público.
Una variable determinante para aliviar esta problemática fue la apertura del paso vial para cientos de camiones cisterna provenientes de Chile y Perú que se encontraban varados en las rutas fronterizas.
Estas unidades de carga pesada iniciaron la descarga sistemática de diésel y gasolina en el Complejo de Senkata, situado en la periferia de La Paz, desde donde se centraliza la logística de transporte hacia los diferentes departamentos del país.

Amenazas de nuevas protestas
Pese al cese temporal de los cortes, el clima de conflictividad institucional sigue latente en la región del Chapare, zona geográfica donde Morales permanece recluido para eludir una orden de detención dispuesta por la Justicia ordinaria en el marco de una causa penal por presunta trata de una menor de edad.
El dirigente indigenista desestima los cargos y argumenta que es víctima de una maniobra de persecución política coordinada.
El ministro del Interior, Marco Antonio Oviedo, aseveró públicamente que las fuerzas de seguridad del Estado planifican un despliegue operacional controlado en el Chapare para restablecer el orden, garantizando que el procedimiento se ejecutará bajo condiciones de calma y estricta legalidad.
En paralelo, el escenario político sumó nuevos cruces. El mandatario Rodrigo Paz acusó de forma directa a Morales de recibir aportes económicos ilícitos de estructuras del narcotráfico, acusación que fue respaldada internacionalmente por el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ante el plenario de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Morales rechazó de plano estas recriminaciones, atribuyó los reiterados cortes del suministro eléctrico en su zona a una campaña de "guerra psicológica" del Gobierno y lanzó una advertencia final: “Si vuelven a cortarnos la electricidad, nos movilizaremos y tomaremos el control de una central eléctrica”.








