El presidente Rodrigo Paz decretó el estado de excepción en Bolivia tras más de seis semanas de protestas que se intensificaron en distintos puntos del país. Las manifestaciones incluyen bloqueos de rutas impulsados por sectores indígenas y cocaleros vinculados al expresidente Evo Morales.
Bolivia declaró estado de excepción tras más de seis semanas de protestas y bloqueos
El presidente Rodrigo Paz dispuso una medida extraordinaria ante la prolongación de las manifestaciones, que incluyen cortes de rutas y fuertes tensiones en distintas regiones del país. El escenario se agravó en las últimas semanas con reclamos sociales y enfrentamientos.


La decisión del Gobierno se produce luego de un intento de acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB), que buscaba encaminar una pacificación. Sin embargo, algunos grupos, como la Federación Túpac Katari y sectores cocaleros afines a Morales, resolvieron continuar con las medidas de fuerza.
Estado de excepción
“Tomamos la decisión de declarar el estado de excepción en todo el territorio nacional”, expresó el mandatario, rodeado por su gabinete. En ese marco, denunció la existencia de un “intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo”, en referencia a los hechos registrados en las protestas.

La medida se implementa en un contexto de creciente tensión política y social, con cortes de rutas extendidos en varias regiones del país.
Protestas y crisis social
Las movilizaciones comenzaron a principios de mayo con la participación de obreros, campesinos e indígenas que reclamaban soluciones a la crisis económica, considerada una de las más severas de las últimas décadas. También se sumaron reclamos por la calidad del combustible y la situación del abastecimiento.

Con el correr de las semanas, las protestas se ampliaron y derivaron en pedidos de renuncia al presidente, junto con bloqueos que afectaron la circulación en todo el territorio.
Tensiones políticas
El Gobierno de Rodrigo Paz sostiene que Evo Morales impulsa las protestas y lo acusa de financiamiento vinculado al narcotráfico. En paralelo, el exmandatario permanece en la región cocalera del Chapare, en el centro del país, donde enfrenta una orden de captura por un caso de trata de personas.
Las ciudades de La Paz y El Alto se vieron especialmente afectadas por la falta de alimentos, medicamentos y combustibles, en medio de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.









