Este martes el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con “cortar todo el comercio” con España durante una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca.

El presidente estadounidense cuestiona a Pedro Sánchez por rechazar el uso de sus bases para operaciones unilaterales, desatando una respuesta de Washington sobre el futuro de las relaciones comerciales.

Este martes el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con “cortar todo el comercio” con España durante una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca.
El mandatario justificó su enojo por dos razones: la falta de apoyo de Madrid a los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán y la discusión por el gasto de defensa en la OTAN.

El día anterior, el canciller español José Manuel Albares había afirmado que España no autorizará el uso de las bases conjuntas del sur del país para acciones que no estén cubiertas por la Carta de Naciones Unidas, y remarcó que esas instalaciones no se usaron en el ataque del fin de semana contra Irán.
En paralelo, medios españoles detallaron que el gobierno de Pedro Sánchez ordenó no habilitar Rota y Morón para las operaciones vinculadas a Irán por entender que se trata de acciones unilaterales sin respaldo multilateral, y que esa negativa derivó en el repliegue de aviones estadounidenses desplegados en esas bases.
Desde el entorno de Sánchez señalaron que, si Estados Unidos pretende revisar el vínculo comercial, debe hacerlo respetando el marco legal y los acuerdos vigentes entre la Unión Europea y EE.UU., ya que las negociaciones comerciales las conduce Bruselas para los 27 países del bloque.

Ese punto deja una pregunta abierta (y no menor): hasta dónde puede escalar una amenaza bilateral cuando el comercio está “bajo paraguas” europeo.
Trump también retomó su crítica al gasto militar español: insistió con el objetivo del 5% y cuestionó a España por sostener que puede cumplir metas de capacidades con un 2,1% de su PBI, un debate que ya había provocado cruces el año pasado.
España, por su parte, respondió que es un miembro clave de la OTAN y que cumple compromisos y aporta a la defensa europea, mientras en Washington empezaron a hablar de “investigaciones” para avanzar con medidas comerciales.