Condenaron a cadena perpetua al asesino del ex primer ministro japonés Shinzo Abe
El tribunal de distrito de Nara dictó este miércoles una condena a prisión perpetua para Tetsuya Yamagami, el hombre acusado de asesinar al ex primer ministro japonés Shinzo Abe durante un acto de campaña en julio de 2022.
Condenaron a cadena perpetua al asesino del ex primer ministro japonés Shinzo Abe. Crédito: Reuters.
El tribunal del distrito de Nara, Japón, condenó este miércoles a cadena perpetua a Tetsuya Yamagami, el hombre que en julio de 2022 asesinó al ex primer ministro japonés Shinzo Abe durante un acto de campaña electoral. El fallo cierra un juicio de alto impacto político y social, considerado uno de los más relevantes en la historia reciente del país asiático.
El ex primer ministro Shinzo Abe fue asesinado en junio de 2022.
El crimen que sacudió a Japón
El 8 de julio de 2022, mientras participaba de un mitin en la ciudad de Nara, Shinzo Abe fue atacado por la espalda con un arma de fabricación casera. El exmandatario recibió dos disparos y murió horas después en el hospital, a los 67 años. La seguridad, habitual en los actos políticos de Japón, no logró impedir el ataque.
Abe fue el primer ministro con mayor permanencia en el cargo en la historia del país y un referente del conservadurismo japonés. Su asesinato generó una conmoción inmediata en Japón, una sociedad conocida por su bajo índice de criminalidad y donde los homicidios con armas de fuego son extremadamente raros.
El proceso judicial contra Tetsuya Yamagami, de 45 años, se desarrolló en el tribunal de distrito de Nara. Durante el juicio, el acusado admitió haber planeado y ejecutado el crimen. La Fiscalía solicitó la cadena perpetua, y este miércoles los jueces dieron lugar a ese pedido.
La defensa había intentado reducir la pena alegando que Yamagami actuó motivado por una situación personal desesperante: culpaba a la Iglesia de la Unificación (también conocida como "secta Moon") de la ruina financiera de su familia, y acusaba a Abe de estar vinculado con la organización religiosa.
A pesar de estos argumentos, el tribunal consideró que el crimen fue premeditado y que sus consecuencias sociales y políticas fueron extremadamente graves, por lo que rechazó cualquier atenuante y aplicó la pena máxima contemplada en la legislación japonesa.
La Justicia dictó la pena máxima para Tetsuya Yamagami, autor del magnicidio. Crédito: Reuters.
Repercusiones sociales y políticas
El asesinato de Abe dejó al descubierto una red de vínculos entre políticos japoneses y grupos religiosos, especialmente la Iglesia de la Unificación, que fue señalada por su agresiva captación de fieles y donaciones millonarias. El hecho desató una fuerte crisis institucional en Japón, llevando a investigaciones internas y a un replanteo de las relaciones entre religión y política.
Además, el crimen obligó al gobierno a reforzar las medidas de seguridad en actos públicos y reavivó el debate sobre el acceso a armas caseras y materiales para su fabricación, algo que hasta entonces no se consideraba una amenaza en Japón.
Aunque la condena a cadena perpetua representa el cierre judicial del caso, el asesinato de Shinzo Abe dejó profundas heridas en la sociedad japonesa. Su muerte no solo alteró el escenario político nacional, sino que también abrió un debate sobre los límites del fanatismo, las consecuencias de los lazos institucionales con organizaciones religiosas y los vacíos de seguridad en eventos políticos.
La figura de Abe continúa siendo central en la política japonesa, y su legado divide opiniones: mientras algunos lo recuerdan como un reformista clave, otros lo señalan por su visión nacionalista y sus vínculos controversiales.