Sin sexo no hay culpa: Francia cambia el Código Civil y borra el “deber conyugal”
La Asamblea Nacional aprobó un proyecto que aclara que la convivencia no implica obligación sexual y que la falta de relaciones no podrá invocarse en divorcios por culpa, en un debate atravesado por la violencia sexual dentro del matrimonio.
La Asamblea Nacional aprobó el proyecto que elimina la noción de “deber conyugal”. Foto: Reuters
Francia dio un paso político y simbólico para cerrar una ambigüedad histórica: la idea de que el matrimonio trae aparejada una “obligación” sexual. La Asamblea Nacional aprobó un proyecto que busca dejarlo escrito en el Código Civil, para evitar lecturas judiciales que equiparen convivencia con deber de mantener relaciones.
El texto apunta a que, dentro del matrimonio, el consentimiento no se presume ni se hereda con el “sí” del casamiento. La iniciativa, impulsada por legisladores de distintos bloques, se plantea como una señal social además de una corrección normativa.
Qué cambia en el Código Civil
El proyecto propone incorporar una precisión en el artículo que define la “comunidad de vida” entre cónyuges: esa convivencia, deja en claro, no crea una obligación de relaciones sexuales. La intención es bloquear interpretaciones amplias que, en algunos casos, terminaron en fallos discutidos.
La falta de sexo no podrá usarse como causal en divorcios por culpa.
A la vez, busca impedir que la ausencia de sexo sea argumento en divorcios por culpa. En términos prácticos, pretende quitar de la mesa judicial un reproche que todavía aparece en estrategias de litigio y que, para organizaciones feministas, alimenta la naturalización de la violencia sexual intrafamiliar.
El antecedente que aceleró el cambio
El debate se reactivó por un caso que expuso el choque entre prácticas judiciales y estándares europeos. Una sentencia anterior había considerado la negativa sostenida a mantener relaciones como un incumplimiento matrimonial con peso en un divorcio por culpa.
La Corte Europea de Derechos Humanos condenó a Francia y marcó que ese razonamiento vulnera derechos básicos, al sugerir que el matrimonio reduce el margen de decisión sobre el propio cuerpo. Ese fallo dejó a los jueces con menos margen para repetir criterios similares, y empujó la necesidad de “cerrar” la zona gris.
La falta de sexo no podrá usarse como causal en divorcios por culpa.
Consentimiento
Los impulsores del proyecto sostienen que el cambio busca reforzar una idea simple: el consentimiento es específico, informado y revocable, también dentro del matrimonio. En paralelo, Francia viene de ampliar su definición legal de violación para incluir explícitamente la falta de consentimiento como eje central.
En el trasfondo aparece, además, la discusión social sobre delitos cometidos en contextos de pareja y la persistencia de mitos que, en sectores de la sociedad, siguen asociando casamiento con disponibilidad sexual. La votación en la Asamblea funciona como señal política contra esa lógica.
La letra todavía debe completar el recorrido legislativo, pero el mensaje ya quedó instalado: en Francia, la convivencia no es un contrato sobre el cuerpo. Y el matrimonio, por definición, no puede ser un atajo para eludir el consentimiento.