Apagón total en Cuba: colapsó el sistema eléctrico y Trump amenaza con "tomar" la isla
En una jornada dramática, la isla sufrió una desconexión total de su red energética dejando a millones de ciudadanos sin suministro y los servicios básicos paralizados. En ese escenario de vulnerabilidad extrema, el presidente estadounidense subió la tensión internacional al sugerir que Washington podría intervenir ante el colapso del régimen.
Las calles de La Habana, usualmente vibrantes, se transformaron en un escenario de incertidumbre absoluta al caer la noche. REUTERS/Norlys Perez
Cuba vive este lunes 16 de marzo de 2026 uno de los momentos más críticos de su historia reciente. El Ministerio de Energía y Minas confirmó que la desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ocurrió de manera repentina, afectando a las 15 provincias del país. El fallo, que según las autoridades técnicas se originó por la salida de servicio de las principales centrales termoeléctricas debido a la falta de combustible y el deterioro de la infraestructura, ha dejado a millones de personas sin servicios básicos.
El Ministerio de Energía y Minas confirmó que la desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ocurrió de manera repentina, afectando a las 15 provincias del país. REUTERS/Norlys Perez/File Photo
Con base en experiencias previas, el restablecimiento del SEN es un procedimiento lento y laborioso que puede demorar días.
Las calles de La Habana, usualmente vibrantes, se transformaron en un escenario de incertidumbre absoluta al caer la noche. Hospitales, centros de bombeo de agua y servicios de telecomunicaciones operan al límite con plantas de emergencia que dependen de un suministro de diésel cada vez más escaso.
"Creo que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera", afirmó Trump. REUTERS/Jonathan Ernst
Trump y una frase que sacude la geopolítica
Cuba está sumida en una profunda crisis energética desde mediados de 2024, una situación que se ha agravado en los últimos tres meses con el bloqueo del impuesto petrolero por EE.UU., que está paralizando la economía por completo y disparando el malestar social.
En medio de la oscuridad total en la isla, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó declaraciones que encendieron las alarmas internacionales. Durante un evento en Florida, el mandatario se refirió a la crisis cubana con un tono agresivo: "Creo que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera", afirmó Trump, sugiriendo que el colapso del régimen es inminente y que Washington no se quedará como un simple espectador ante el caos humanitario.
Estas palabras han sido interpretadas por analistas como un giro hacia una política de intervención directa o un endurecimiento extremo del embargo, aprovechando la vulnerabilidad crítica del país caribeño. Mientras tanto, el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha calificado los dichos de Trump como una "amenaza imperialista" en medio de una emergencia interna.
Hospitales, centros de bombeo de agua y servicios de telecomunicaciones operan al límite con plantas de emergencia que dependen de un suministro de diésel cada vez más escaso. REUTERS/Norlys Perez
El factor de la infraestructura obsoleta
La crisis no es una sorpresa para los expertos, pero la magnitud del colapso sí lo es. Durante años, la red eléctrica cubana ha sobrevivido con parches y tecnología obsoleta de la era soviética. La falta de inversión extranjera y las dificultades para importar crudo —agravadas por la situación en Venezuela y el endurecimiento de sanciones— crearon la "tormenta perfecta".
A diferencia de otros apagones previos que afectaban regiones de forma rotativa, esta vez el "cero energético" es total. Las autoridades han pedido "calma y comprensión", aunque no han podido precisar una hora estimada para el inicio de la recuperación del sistema. El proceso supone comenzar a generar energía con las fuentes de arranque sencillo —solar, hidroeléctrica y motores de generación— para ir dando servicio a pequeñas áreas que luego se van interconectando.
El apagón total en Cuba no es solo un problema técnico; es el síntoma de una crisis estructural que hoy choca de frente con una retórica externa desafiante. Con la isla a oscuras y los tambores de guerra o intervención sonando desde Washington, las próximas horas serán determinantes para el futuro político y social de Cuba. La comunidad internacional observa con preocupación si este colapso eléctrico marcará, finalmente, un punto de no retorno para el sistema vigente en la isla.