Las fuerzas armadas de Rumania realizaron una explosión controlada y submarina con 180 kilos de explosivos cerca del canal Bala, en el curso bajo del Danubio, para redireccionar el caudal y llevar agua que permitiera refrigerar la central nuclear y evitar desconectar su segundo reactor.
Rumania hizo explotar el río Danubio para salvar su planta nuclear
Operativo inédito del ejército tumano para redireccionar agua hacia la planta de Cernavoda, central que genera el 20% de la electricidad del país y quedó en riesgo de quedar fuera de servicio.

La planta de Cernavoda, situada en el sureste, tiene dos reactores de 706 MW cada uno y genera cerca del 20% de la electricidad que consume Rumania; la prolongada sequía extrema redujo el caudal del Danubio y obligó a desconectar uno de los reactores, por lo que la central estuvo en riesgo de quedar fuera de servicio.
El ministro de Defensa, Radu Miruta, dijo “Cada día adicional de funcionamiento de la central de Cernavoda supone una ganancia”, y anunció el éxito del Operativo tras un primer intento fallido el domingo; con la maniobra las autoridades esperan que al menos la segunda unidad pueda seguir en servicio.
La intervención consistió en una detonación submarina sobre una roca en el canal Bala, usando 180 kilos de explosivos para mover el obstáculo y redireccionar agua hacia el cauce principal y la planta, con el objetivo de refrigerar el ciclo térmico y reducir el riesgo para la central.
Cómo se ejecutó el operativo
El operativo del ejército implicó una explosión controlada y submarina destinada a abrir paso en el lecho del río; las autoridades describieron la maniobra como una forma de redireccionar el caudal hacia el canal principal y hacia Cernavoda para asegurar el flujo de agua.

Se emplearon exactamente 180 kilos de explosivos en el punto próximo al canal Bala para desplazar una roca que obstaculizaba el paso del agua; la detonación buscó que más agua alcanzara la planta y así refrigerar el sistema de la central nuclear.
Tras un primer intento fallido el domingo, las fuerzas confirmaron el éxito de la segunda intervención y destacaron que el Operativo pretendía minimizar el riesgo de que la unidad restante quedara fuera del servicio por la caída del caudal del Danubio.
Impacto en la electricidad
La caída del caudal y la desconexión de un reactor redujeron la producción y obligaron al Ejecutivo a declarar el Estado de Alerta Nacional hasta el 31 de agosto; la situación afectó la planificación del suministro de electricidad.

Ante la pérdida de capacidad, el gobierno anunció aumento de importaciones de electricidad, principalmente desde Ucrania, y aprobó una partida extraordinaria de 1,3 millones de euros para obras hidráulicas destinadas a mitigar la sequía extrema.
Además, se convocó a responsables de unas 80 empresas para estudiar aportes a la crisis energética y fabricantes como Dacia y Ford acordaron parar su producción hasta el día 19, mientras ciudades aplican medidas de ahorro energético.
Los meteorólogos pronostican una nueva ola de calor con temperaturas de hasta 41 grados, lo que podría mantener la presión sobre el Danubio y la necesidad de mantener el Operativo y las medidas para asegurar el servicio eléctrico.








