Donald Trump confirmó la muerte del ayatolá Alí Khamenei tras una ofensiva masiva en Teherán
El presidente de Estados Unidos anunció que el líder supremo de Irán falleció durante los bombardeos conjuntos con Israel en la denominada "Operación Furia Épica". Mientras Netanyahu asegura que "el plan para destruir a Israel dejó de existir", el régimen persa guarda un hermético silencio sobre la sucesión.
Trump fue tajante sobre la figura del líder fallecido.
El tablero de Medio Oriente ha sufrido su transformación más radical en décadas. Este sábado, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó a través de su plataforma Truth Social que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Khamenei, murió como consecuencia de los ataques aéreos de precisión lanzados por fuerzas estadounidenses e israelíes.
La declaración completa del mandatario
La publicación completa de Trump.
A través de un mensaje que rápidamente dio la vuelta al mundo, Trump fue tajante sobre la figura del líder fallecido. "Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto". Según el presidente, este desenlace representa una reparación para múltiples víctimas: "Esto no solo es justicia para el pueblo iraní, sino para para todos los grandes estadounidenses y las personas de muchos países del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jamenei y su banda de matones sanguinarios".
El presidente destacó la superioridad tecnológica empleada en el ataque, señalando que el ayatolá "no pudo evadir nuestra inteligencia ni nuestros sofisticados sistemas de rastreo". Además, subrayó la efectividad del trabajo en conjunto con su principal aliado en la zona: "En estrecha colaboración con Israel, ni él ni los demás líderes que murieron junto con él pudieron hacer nada".
Un hombre muestra un retrato del líder supremo. REUTERS/ Essam al-Sudani
El llamado a las fuerzas de seguridad iraníes
Uno de los puntos más críticos del testimonio de Trump fue el mensaje dirigido directamente a las fuerzas que sostienen el aparato estatal iraní. "Escuchamos que muchos de sus CGRI (Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica), militares y otras fuerzas de seguridad y policía ya no quieren luchar y buscan inmunidad".
Haciendo referencia a advertencias previas, el mandatario estadounidense renovó su oferta de rendición: "Como dije anoche: '¡Ahora pueden tener inmunidad, luego solo obtendrán la muerte!'". Trump expresó su deseo de que los uniformados "se unan pacíficamente con los patriotas iraníes y trabajen juntos para devolver al país la grandeza que merece".
La gente pisa una imagen del líder supremo de Irán durante una manifestació en Los Ángeles. REUTERS/Jill Connelly
Continuidad de los bombardeos
Pese a la caída del líder supremo, el presidente advirtió que la presión militar no cesará de inmediato. Explicó que "en un solo día, no solo la muerte de Jamenei, sino también el país han quedado profundamente destruidos, incluso aniquilados".
En este contexto de devastación, Trump anunció que la ofensiva aérea seguirá activa: "Los intensos y precisos bombardeos continuarán ininterrumpidamente durante toda la semana o mientras sea necesario para lograr nuestro objetivo de PAZ EN ORIENTE MEDIO Y, DE HECHO, EN EL MUNDO". Concluyó su mensaje agradeciendo la atención internacional a lo que definió como "la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país".
Un cambio de paradigma irreversible
La literalidad de las palabras de Trump deja poco margen para la especulación diplomática. Estamos ante una administración estadounidense que ha decidido no solo intervenir, sino reconfigurar por completo el mapa político de Irán apelando a la fractura interna de sus fuerzas de seguridad.
Mientras el mundo procesa el impacto de estos testimonios, la pregunta que queda en el aire es qué capacidad de resistencia le queda a un régimen que ha perdido a su máxima referencia y cuya infraestructura estratégica, en palabras del propio Trump, se encuentra "aniquilada".