Versiones encontradas sobre el ayatolá Alí Jamenei: Irán no confirma la muerte y crece la incertidumbre
Tras las declaraciones de Benjamin Netanyahu asegurando el deceso del Líder Supremo, el régimen de Teherán mantiene un hermetismo absoluto. El paradero de Alí Jamenei se convierte en un enigma que sacude el tablero geopolítico internacional.
La salud y el paradero de Alí Jamenei han pasado de ser una cuestión de Estado a un enigma internacional de consecuencias imprevisibles. Este sábado 28 de febrero de 2026, el escenario global se vio sacudido por versiones contrapuestas: mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sugirió abiertamente que el Líder Supremo de la República Islámica ha muerto, desde el corazón de Irán el silencio es la única respuesta oficial.
Esta falta de certezas ha disparado las alarmas en las cancillerías de todo el mundo, que observan con cautela cada movimiento en la región.
Un cruce de versiones que paraliza al mundo
El detonante de la crisis fue un mensaje contundente de Netanyahu, quien no dudó en afirmar que el máximo referente teocrático iraní ya no se encuentra con vida. "El dictador ya no está", fueron las palabras que encendieron la mecha. Sin embargo, el contraste es total en las calles de Teherán y en los canales oficiales de comunicación del régimen, donde se evita cualquier mención directa al estado de salud de Jamenei.
Una imagen satelital muestra una fragata en llamas en la base naval de Konarak, Irán, este 28 de febrero. Vantor/Handout via REUTERS
Este vacío informativo no es casual. Expertos en política internacional señalan que el hermetismo suele ser la primera línea de defensa de la estructura de poder iraní ante situaciones críticas. La falta de una "prueba de vida" reciente solo ha servido para alimentar las teorías que circulan en los servicios de inteligencia occidentales.
El silencio estratégico de Teherán
A pesar de la presión internacional y del eco que la noticia ha tenido en los principales medios del globo, las agencias estatales iraníes se han limitado a difundir contenidos genéricos, evitando mostrar imágenes actuales del ayatolá. Esta ambigüedad genera un clima de tensión interna y externa, ya que la figura de Jamenei es el pilar que sostiene el equilibrio entre las distintas facciones conservadoras y la poderosa Guardia Revolucionaria.
"Irán no va a confirmar ni desmentir nada hasta que el proceso sucesorio esté blindado. Cualquier filtración antes de tiempo podría ser vista como una muestra de debilidad frente a sus enemigos históricos", dicen analistas cercanos a la región.
Ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la República Islámica de Irán desde 1989. France 24
Máxima alerta en las fronteras
La incertidumbre sobre el paradero de Jamenei tiene un impacto directo en la seguridad regional. Israel ha incrementado su nivel de alerta en las fronteras norte y sur, previendo posibles reacciones de los grupos aliados a Irán —como Hezbolá o las milicias pro-iraníes en Irak— que podrían interpretar la acefalía como un llamado a la acción o, por el contrario, quedar paralizados por la falta de directivas claras desde el centro de poder.
El escenario actual plantea más preguntas que respuestas. Si la versión de Netanyahu es correcta, Irán se enfrenta a su mayor crisis política desde la muerte de Jomeini en 1989. Si, por el contrario, se trata de una maniobra de distracción o de una afección de salud no letal, el costo diplomático de estas versiones cruzadas será inmenso.
Por ahora, el mundo permanece a la espera de un comunicado oficial o de una aparición que disipe las dudas. Mientras tanto, la figura de Alí Jamenei habita en un limbo informativo donde las versiones encontradas son la única moneda de cambio en una jornada marcada por la tensión extrema.