El Estrecho de Magallanes vuelve a ser motivo de tensión entre Argentina y Chile a 45 años de la firma del Tratado de Límites de 1881, donde se reconoció la soberanía chilena en el paso marítimo natural que conecta los océanos Atlántico y Pacífico en el extremo sur de América del Sur.
El reclamo de Chile por Magallanes, la posición de Argentina y la reunión casual con Reino Unido
Las recientes declaraciones del General Valverde de la Fuerza Aérea argentina desataron una serie de acciones trasandinas. Los chilenos realizaron Ejercicios Militares cerca del estrecho.


El detonante fueron unas recientes declaraciones del General Gustavo Javier Valverde, máxima autoridad de la Fuerza Aérea Argentina. “Lo otro que tenemos importante es Magallanes y el Drake, todo eso es soberanía, hay que hacer presencia. Es una llave bioceánica”, había declarado en el episodio del pasado domingo de "La Fábrica del Podcast”.
No es el primer movimiento del gobierno argentino en referencia a un Magallanes propio, atravesando las últimas gestiones nacionales. En el anexo del Decreto 457/2021 con firma de Alberto Fernández y Santiago Cafiero, se habla del estrecho como “uno de los espacios compartidos que resulta fundamental continuar fortaleciendo es el de la exploración, estudio y control conjunto”.
Ya en la actual gestión de Javier Milei, el contraalmirante Hernán Jorge Montero, jefe del Servicio de Hidrografía Naval de la Armada Argentina, declaró en abril que "si bien es un espacio internacional, está dentro del espacio marítimo chileno, deben mantenerlo expedito y no se puede interrumpir la navegación, pero es chileno, excepto la boca. La boca de Magallanes es Argentina. La boca que une Cabo Vírgenes con Punta Dungeness, de allí hacia el Este es argentino”.
La reacción de Chile
El día lunes, la Cancillería de Chile confirmó el envío de una “nota de protesta” hacia Argentina tras las declaraciones de Valverde, algo luego replicado por Claudio Alvarado, ministro del Interior de Chile.
“Obviamente no nos parece bien porque el estrecho en su totalidad es indiscutiblemente chileno, tal como lo señalan los tratados de 1981 y 1984, firmados por ambos países. Nos llama la atención que se levanten cada cierto tiempo estas declaraciones porque aquí no hay nada que discutir respecto a la soberanía. Será la cancillería quien tendrá que seguir al respecto estas posiciones”, respondió Alvarado en conferencia.

Lo cierto es que estas respuestas no se han restringido al accionar diplomático, sino que cuentan con una serie de ejercicios militares y casuales encuentros bilaterales del otro lado de la Cordillera.
Si bien, había sido detallada el pasado 21 de agosto, Chile desplegó el domingo en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena una Fuerza de Tarea Anfibia, "ejercicios rutinarios" que reúnen medios de superficie, submarinos, Aviación Naval, Infantería de Marina y Fuerzas Especiales para realizar operaciones de patrullaje, vigilancia y control del tráfico marítimo en el extremo austral.
En la tareas participaron medios pertenecientes a la Escuadra, Fuerza de Submarinos, Infantería de Marina, Aviación Naval, Comando Anfibio y de Transportes Navales y Comando de Fuerzas Especiales, todos articulados bajo el Comando de Operaciones Navales.
Lo más relevante fue la presencia del buque LSDH-91 “Sargento Aldea” en Punta Arenas, frente al estrecho de Magallanes.
La presencia británica
Este martes, el escenario sumó un casual actor de relevante pasado y presente en la región: Reino Unido. Su embajador en Chile, David Concar, fue recibido por el ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros, junto al subsecretario de Defensa, Rodrigo Álvarez.

El propio Ministerio de Defensa chileno lo describió como una reunión en la que “abordaron materias de interés común y la cooperación bilateral en el ámbito de la defensa”.
“Chile y el Reino Unido mantienen una histórica relación en materia de defensa, que contempla ámbitos como el intercambio de experiencias y conocimientos, capacitación, industria de defensa y cooperación entre sus Fuerzas Armadas”, indica el comunicado formal y suma: “El encuentro permitió reafirmar la voluntad de seguir profundizando la relación bilateral y avanzar en nuevas oportunidades de cooperación en materias de defensa y seguridad, sobre la base de los intereses compartidos entre ambos países”.

A esta serie de puntos, se le suma un incidente registrado y denunciado por Tierra del Fuego en el cual el buque VS Promise, de bandera británica y dedicado al transporte de crudo, amarró en Ushuaia.
Este puerto es propiedad de Tierra del Fuego, pero ha sido intervenido por el Gobierno nacional el mes de enero a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), la cual justamente autorizó el amarre.
La palabra de Adrián Ravier, en representación de la Casa Rosada este martes en conferencia de prensa, otorgó responsabilidades al gobierno fueguino al afirmar que la monoboya es de jurisdicción provincial, por lo que este lo habilitó.
El mensaje “neutral” de Cancillería
En la mañana de este martes la Cancillería de Pablo Quirno se vio obligada a emitir un comunicado que, por obvias razones no condena ni cuestiona estas declaraciones, pero avala el reclamo chileno.
“La posición argentina respecto del Estrecho de Magallanes es la que establecen el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984”, indica el breve mensaje.
Dentro de la misma publicación, la diplomacia argentina aprovecha para reforzar la soberanía de las Islas Malvinas y los territorios antárticos, apelando en este último caso a una posición conjunta con Chile.
“Nuestros países se reconocen mutuamente sus derechos antárticos, coadministran zonas especialmente protegidas, sostienen desde hace más de veinticinco años la Patrulla Antártica Naval Combinada y presentan de manera conjunta la propuesta de Área Marina Protegida en la Península Antártica Occidental y el Arco de Scotia meridional”, agrega el comunicado.








