El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, presentó este viernes un paquete de medidas destinado a transformar la infraestructura energética del país.
Francia acelera su plan de electrificación para reducir la dependencia de los combustibles fósiles
El gobierno francés anunció que duplicará la inversión anual para alcanzar la soberanía energética ante la crisis en Medio Oriente. El objetivo es que el consumo de petróleo y gas caiga al 40% para el año 2030.

La iniciativa busca mitigar el impacto del aumento de los precios internacionales de la energía, impulsado por la inestabilidad geopolítica actual, y acelerar la transición hacia un modelo basado en electricidad de origen nuclear y renovable.

Una inversión de 10.000 millones de euros
En un mensaje televisado, Lecornu detalló que el presupuesto destinado a apoyar la electrificación pasará de los 5.500 millones de euros actuales a 10.000 millones anuales hasta el final de la década.
El mandatario fue tajante respecto a la necesidad de este cambio: “Mientras dependamos del petróleo y el gas, seguiremos pagando el precio de las guerras de otros”, afirmó, subrayando la urgencia de desvincular la economía francesa de los mercados de hidrocarburos.

Transformación industrial y de transporte
El plan gubernamental se enfoca en tres pilares fundamentales para lograr la reducción del consumo de fósiles, que hoy representa el 60% de la matriz final.
En primer lugar, se impulsará la migración masiva hacia vehículos eléctricos; en segundo orden, se promoverá la instalación de bombas de calor en edificios públicos y privados; y finalmente, se incentivará la reconversión de la industria mediante el uso de hornos eléctricos.
A diferencia de crisis anteriores, el Elíseo ha descartado las subvenciones generalizadas, optando por un esquema de apoyo específico para los sectores productivos más vulnerables.








