La tensión en el Golfo Pérsico ha alcanzado su punto de ebullición. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este sábado que restan apenas 48 horas del plazo original de diez días para que Teherán acepte un acuerdo de navegación o reabra de forma incondicional el Estrecho de Ormuz.
Ultimátum en el Estrecho de Ormuz: Trump amenaza con "el infierno" si Irán no cede en 48 horas
El presidente de Estados Unidos advierte una ofensiva total si Irán no libera el paso por Ormuz en dos días. En una jornada de caos, un proyectil impactó cerca de la central de Bushehr y hubo ataques a universidades.

"Es totalmente normal que quienes se benefician de este estrecho contribuyan a garantizar que no ocurra nada perjudicial allí", sentenció el mandatario, advirtiendo que, de no haber una resolución, Estados Unidos desatará una ofensiva militar a gran escala, calificando las consecuencias como "el infierno".

La parálisis parcial de esta vía marítima no solo es un problema de seguridad nacional, sino una amenaza directa a la estabilidad económica global.
El estrecho es el cordón umbilical de la agricultura mundial; el cierre está presionando al alza los precios de los alimentos debido a la interrupción del tránsito de fertilizantes y crudo.
En medio de este bloqueo, la exitosa travesía del metanero indio Green Sanvi, lograda tras una negociación directa entre Nueva Delhi y Teherán, aparece como una excepción diplomática en un mar de hostilidades.
Incidentes nucleares y ataques a la educación
El clima de guerra se agravó este sábado con un evento de extrema gravedad en la costa iraní. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó el impacto de un proyectil en las inmediaciones de la central nuclear de Bushehr.

Si bien el incidente dejó un guardia de seguridad muerto —siendo este el cuarto ataque registrado recientemente en zonas sensibles—, los informes técnicos aseguran que no se detectaron fugas radiactivas ni alteraciones en los niveles de radiación.
Sin embargo, el simbolismo de atacar el entorno de una planta nuclear eleva el conflicto a una dimensión de riesgo impredecible.

Simultáneamente, el frente interno iraní denuncia una campaña de "terrorismo académico". El ministro de Ciencia, Hossein Simaei Sarraf, calificó como crímenes de lesa humanidad los ataques directos contra 30 universidades del país en las últimas cinco semanas.
Estos bombardeos, sumados a las incursiones en la frontera iraquí —donde un ataque en la terminal de Shalamcheh terminó con la vida de un conductor—, muestran una estrategia de desgaste sistemático contra la infraestructura civil y logística de Irán por parte de la coalición liderada por EE. UU. e Israel.
Desbordamiento regional: Kuwait y Líbano en la mira
La onda expansiva del enfrentamiento ya no conoce fronteras. El Ministerio de Defensa de Kuwait informó haber neutralizado ocho misiles balísticos y 19 drones que violaron su espacio aéreo en las últimas 24 horas, una clara señal de que el conflicto se está regionalizando a pasos agigantados.
Mientras tanto, en el sur del Líbano, el Hospital Italiano Libanés en Tiro sufrió severos daños estructurales tras bombardeos israelíes en edificios colindantes, dejando un saldo de 11 heridos y poniendo al sistema sanitario local al borde del colapso.

A medida que el reloj avanza hacia el vencimiento del plazo impuesto por Washington, la comunidad internacional observa con temor la falta de canales de diálogo efectivos. Lo que comenzó el 28 de febrero como una serie de ataques conjuntos contra objetivos específicos, se ha transformado en una guerra de desgaste con impacto directo en el suministro de alimentos y la seguridad nuclear.
Las próximas 48 horas definirán si la diplomacia de último minuto puede evitar un enfrentamiento que promete cambiar el mapa de Medio Oriente de manera definitiva.








