Un espectacular estallido lumínico iluminó el cielo nocturno de la provincia de Río Negro durante la madrugada de este sábado, cuando una etapa del cohete chino Chang Zheng 4B ingresó en la atmósfera terrestre y se desintegró por completo frente a cientos de testigos.
Impactante espectáculo: fragmentos de un cohete chino iluminaron el cielo en Río Negro
Cientos de vecinos de Bariloche, General Roca y Viedma observaron cómo los restos del cohete Chang Zheng 4B se desintegraron al entrar en la atmósfera, sin causar daños y dejando estelas luminosas que se viralizaron en redes sociales.


El evento se produjo a las 0:41, generando un rastro brillante que llamó la atención de los pobladores de ciudades como Bariloche, General Roca y Viedma. Muchos registraron el momento en videos y fotografías, que rápidamente se difundieron en redes sociales. La trayectoria descendente del objeto provocó asombro e incluso cierta incertidumbre entre quienes pudieron observarlo directamente.
Reingreso controlado
Especialistas identificaron el objeto como parte del lanzador de la serie Long March (Chang Zheng 4B), que cumplió su fase de reingreso tras finalizar su misión orbital. La fricción con las capas superiores de la atmósfera produjo la fragmentación y combustión de los materiales, generando destellos y estelas de fuego que fueron visibles a gran distancia.
A diferencia de un meteoro natural, el bólido artificial se desplazó a menor velocidad y presentó fragmentación visible, lo que permitió a aficionados y organismos de control identificarlo de inmediato como chatarra espacial proveniente de China.
Sin daños reportados
Posteriormente se confirmó que que no se registraron daños materiales ni caída de restos sólidos en zonas urbanas. La mayor parte de la estructura se consumió debido al calor extremo antes de llegar al suelo, lo que asegura que el fenómeno no representó peligro para la población.

El reingreso del Chang Zheng 4B duró varios segundos y quedó documentado por numerosos videos difundidos en redes. En ellos se aprecia claramente cómo los fragmentos incandescentes descendían sobre el horizonte rionegrino, dejando un rastro brillante y fugaz que destacó por su espectacularidad y visibilidad.









