El gobierno de Colombia autorizó un protocolo para el manejo de unos 80 hipopótamos descendientes de los que introdujo Pablo Escobar, y prioriza alternativas no letales antes de la eliminación.
Colombia autoriza eutanasia para 80 hipopótamos descendientes de los de Pablo Escobar
El gobierno de Colombia habilitó un protocolo de control para estos ejemplares con prioridad en métodos no letales. Contempla eutanasia química y física como última instancia y asigna hasta 1,7 millones de dólares.

La ministra de Ambiente, Irene Vélez, firmó el documento que coordina instituciones y explicó que las medidas se implementarán en el segundo semestre, cuando asuma el nuevo presidente el 7 de agosto.
El protocolo del gobierno especifica que la caza será “una herramienta de última instancia” y que solo procederá cuando los métodos no letales no resulten viables, según el ministerio.
El plan contempla la eutanasia para controlar la población de esta especie exótica invasora, y la cartera calculó que con hasta 1,7 millones de dólares se podría aplicar la medida, al menos, a 80 ejemplares.

La decisión genera rechazo fuerte en sectores animalistas y en comunidades locales; la senadora Andrea Padilla escribió en la red social X que se trata de una “matanza de criaturas saludables” y pidió priorizar métodos sin sacrificio. El gobierno sostiene que la actuación responde al riesgo de expansión de la especie y a la presión sobre ecosistemas y especies nativas.
Cómo define el protocolo los métodos de eutanasia
El protocolo contempla eutanasia química y eutanasia física como modalidades posibles. En la eutanasia química se atrae al animal a un corral con alimento, se le aplica un dardo inmovilizante y luego el medicamento que provocará la muerte, según el documento oficial sobre el plan.
La eutanasia física, en cambio, se realizará mediante disparo de rifle por tiradores certificados; el protocolo indica el uso de rifles de largo alcance y potencia y que el proyectil debe apuntarse directamente a la cabeza para penetrar el cráneo y causar daño cerebral suficiente que provoque la muerte inmediata.

Para la disposición final de los cuerpos se recomienda enterrar los cadáveres en una fosa de hasta cuatro metros de profundidad; como alternativa se contempla la cremación, conforme a las directrices del ministerio.
Antecedentes, riesgos y opciones exploradas
Desde 2023 se gestionó el traslado de ejemplares a zoológicos y santuarios en el exterior, pero el ministerio indicó que no obtuvo respuestas positivas; ese mismo año se iniciaron programas de esterilización cuyo costo ronda los 9.800 dólares por hipopótamo y que implican riesgos durante la anestesia.

Irene Vélez advirtió que, de no tomarse medidas, la población podría alcanzar los 500 individuos en 2030, con impacto sobre especies nativas como el manatí y la tortuga de río, y por ello Colombia declaró a los Hipopótamos especie exótica invasora.
El debate sobre el manejo incluye episodios previos: en 2009 un hipopótamo conocido como “Pepe” fue abatido por francotiradores de una fundación privada, un hecho que motivó reclamos de ambientalistas y que aparece como antecedente en el análisis institucional.









