Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados estratégicos de Irán, reivindicaron este sábado su primer ataque directo contra Israel desde el recrudecimiento de la crisis en Medio Oriente.

Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, confirmaron su primer ataque con misiles contra Israel. El grupo insurgente se suma formalmente al conflicto y amenaza la seguridad del Mar Rojo.

Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados estratégicos de Irán, reivindicaron este sábado su primer ataque directo contra Israel desde el recrudecimiento de la crisis en Medio Oriente.

A través de su portavoz, Yahya Saree, el movimiento insurgente confirmó el inicio de su "primera operación" mediante el lanzamiento de misiles balísticos dirigidos a objetivos militares sensibles en territorio israelí.
Este grupo, que controla gran parte de Yemen, integra el denominado "eje de la resistencia", una alianza informal liderada por Teherán que incluye a Hezbolá en el Líbano, al grupo palestino Hamás y a diversas milicias pro-iraníes en Irak.

Con este movimiento, los hutíes cumplen la advertencia lanzada apenas 24 horas antes, consolidando su rol como un actor beligerante de peso en la región.
La entrada formal de los hutíes en el conflicto no solo supone un frente militar adicional para Israel, sino un riesgo crítico para el comercio global.

Durante el periodo de hostilidades entre 2023 y 2025, estos insurgentes demostraron su capacidad de fuego mediante constantes ataques con drones y misiles contra buques comerciales en el Mar Rojo.

Esta ruta marítima es vital para la economía internacional, siendo hoy el corredor principal que utiliza Arabia Saudita para exportar crudo, evitando el estrecho de Ormuz (frecuentemente bloqueado por Irán).
La persistencia de estos ataques amenaza con desestabilizar los mercados energéticos y encarecer el transporte logístico a nivel mundial en una zona ya de por sí volátil.