Irán amenaza con hundir "buques enemigos" y pone en jaque el comercio mundial
En una nueva advertencia que dispara la tensión en el Estrecho de Ormuz, el régimen de Teherán aseguró que sus fuerzas navales están listas para atacar cualquier embarcación hostil. La declaración surge tras los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre objetivos estratégicos iraníes.
Un mapa que muestra el estrecho de Ormuz e Irán se ve detrás de un oleoducto impreso en 3D. REUTERS/Dado Ruvic
La guerra en Oriente Medio ha sumado este sábado un componente de amenaza global que mantiene en vilo a los mercados internacionales. La Armada de la República Islámica de Irán lanzó una dura advertencia dirigida directamente a las potencias occidentales: cualquier "buque enemigo" que intente ingresar a las aguas del Golfo será hundido.
Esta declaración, emitida por altos mandos militares iraníes, se produce en el marco de la octava jornada de hostilidades, donde los ataques aéreos coordinados entre Israel y Estados Unidos han golpeado severamente la infraestructura militar en territorio persa. El Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, se ha convertido ahora en el principal tablero de una posible guerra naval.
Petroleros pasan por el Estrecho de Ormuz. REUTERS/Hamad I Mohammed
El Estrecho de Ormuz bajo fuego
"Nuestras fuerzas están preparadas para convertir el Golfo en un cementerio de buques invasores", señalaron fuentes militares vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) a través de medios estatales. La amenaza no es menor; Irán cuenta con un arsenal de misiles antibuque y drones suicidas que podrían saturar las defensas de las flotas internacionales que patrullan la zona.
La situación es de extrema fragilidad. El cierre o la hostilidad abierta en esta vía marítima no solo afectaría el suministro energético, sino que profundizaría la crisis humanitaria que ya afecta al Líbano y a las poblaciones fronterizas en Irán.
La postura de Teherán responde a los recientes bombardeos que destruyeron centros de mando estratégicos y búnkeres de la cúpula militar iraní. Ante la pérdida de terreno en el aire, el régimen busca ejercer presión en el mar, utilizando la geografía a su favor para bloquear el paso de suministros y refuerzos hacia las bases de Estados Unidos en la región.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump ha mantenido su retórica de "superioridad aérea total" y ha advertido que cualquier agresión contra la navegación internacional será respondida con una fuerza "devastadora". Este cruce de amenazas coloca al mundo frente al riesgo real de una interrupción masiva de las rutas comerciales.
Vista aérea del puerto de Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, en el estrecho de Ormuz. REUTERS
Incertidumbre económica global
El impacto de estas declaraciones ya se siente en las bolsas y en el precio del barril de crudo, que continúa su tendencia alcista debido al temor de un bloqueo de facto. Los analistas internacionales sugieren que el conflicto ha entrado en una fase de "supervivencia" para el régimen iraní, lo que vuelve sus acciones cada vez más impredecibles.
Mientras los radares detectan movimientos navales en ambos lados de la costa, la diplomacia parece haber quedado en un segundo plano frente a la lógica de la fuerza. La amenaza de hundir buques enemigos no es solo una advertencia militar, sino un mensaje al sistema económico global: nadie está a salvo si las llamas del conflicto terminan por consumir el Golfo.